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Full text of "Varios Autores 1841 Certamen Poetico 25 De Mayo"

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25 DE MAYO. 



MONTEVIDEO. 


Smorerua íft Nacional. 






MONTEVIDEO— 25 DE MAYO 


DE 1811 . 


IMTRENTA CONSTITUCIONAL DE I\ P. CLAVE. 



ALBERTO LLAMAS 
1952 

A DQU IS I CION 





- 


*' i « ^ 


/ 














INDICE. 


El Editor pág. . . I 

Informe de la Comisión XIX 

Narración del acto del 25 . XXVIII 

A Mayo, poesía del Sr. Gutiérrez (premiada) 1 

Al 25 de Mayo , por el Sr. Domínguez (acccssit) 14 

Al 25 de Mayo , por el Sr. Marmol (distinguida) 21 

Canto al 25 de Mayo , por el Sr. Figucroa (id.) 31 

Una noche en el Cementerio Viejo , por el Sr. 

Rivera Indarte 43 

Al 25 de Mayo (anónima) 57 

Lamentos de la República Argentina , bajo 

la forma de una mujer (anónima).. 68 

AJ 25 de Mayo , canto lírico (anóuima). . ** 74 



EL EDITOR. 


El Sr. Gefe de Policía, cediendo á nuestras solicita- 
des, ha tenido la bondad de confiarnos el cuidado de la 
presente edición. 

Nuestro único interesen esto ha sido el de asistir de 
algún modo a Id difusión y buen éxito de unos trabajos 
que pertenecen al movimiento inteligente á que también 
tenemos el honor de pertenecer. 

Hemos creído oportuna la ocasión para llamar sobre 
estos trabajos la atención del público, tan rebelde por lo 
común para contraerse á cosas de mero ínteres literario. 

La victoria del nuevo movimiento ha sido completa. — 
Ninguna voz perteneciente á la Lira pasada se ha dejado 
escuchar esta vez, y los nuevos vates han campeado sin 
antagonistas. Sin embargo algunas influencias del pen- 
samiento pasado se han dejado sentir en la apreciación de 
los trabajos concurrentes, y hemos creído deber resta- 
•bloccr el lustre que puedan haber arrebatado al mérito 
de las nuevas tendencias, las preocupaciones legadas por 
la anterior poesía : es la segunda razón que hemos tenido 
para solicitar el trabajo de esta edición. 

En esta tentativa difícil, emprendida solo en interes 
del movimicto á que servimos ulgunos años, no se mez- 
clará consideración alguna de personas : amigos nuestros, 
igualmente respetados y dignos, son todos los individuos 
complicados en este asunto ; y los que no son nuestros 
amigos, gozan de nuestros respetos y distinción mas altu. 

En general es incontestable, como queda dicho, la ven- 
taja obtenida por los nuevos poetas sobre los que encor- 
daron la primera lira Argentina. — La cuestión no versa, 
pues, sobre el mérito comparativo de ambas literaturas: 
esta cuestión está resuelta, y el último sol de Mayo ha 
visto levantarse el estandarte de la nueva para no des- 
ccnder otra vez. 


i 


11 


Es que entre las obras del certámen, hay unns que 
perteneciendo enteramente, por sus faltos y bellezas, al 
nrte actual, entre nosotros, han sido relegadas en rol 
inferior, ¿ otras cuyo mérito se ha hecho consistir prin- 
cipalmente en lo que conservaban de afinidad con la 
literatura pasada; y de este modo la victoria de la jóven 
literatura ha venido á ser alterada en sus resultados, me- 
dimite un estravio do clasificación que trataremos de ha- 
ccr resaltnr en la siguiente análisis. 

A nadie liaremos personalmente responsable da 
este procedimiento. Hublaremos con las pújinas del 
informe, de ningún modo con la Comisión clasifica- 
dora. Conocemos demasiado, por otra parte, el modo 
como se hacen los informes quo dan las asociaciones do 
esta especie, para hacer responsable á cada uno de sus 
miembros de las opiniones que «parecen suscriptas por 
todos. Cuando en materias de interés positivo desapa- 
recen ante el público los disentimientos manifestados en 
la oscuridad de las sesiones, qué no se debiera pensar do 
una unidad de juicio, cuya manifestación solo ha debido 
costar, tal vez, sacrificios de muro gusto literario ? 

El informo desecha como indignas de mención seis de 
las diez composiciones concurrentes al Cortámen : de las 
cuatro restantes, señala dos como dignas de premio, y 
las otras dos, de distinción honorable. — Hay justicia en 
la esclusion de las seis primeras piezas ? — La clasifi- 
cación de las cuatro restantes, es igualmente justa ? — Es 
lo que vamos á tratar de descubrir. 

El informe establece desde luego los principios, según 
los cuales debe formar sus juicios en la clasificación de 
las piezas contendentes. Hace la ley, y luego la aplica : 
lejisla y juzga : construye la pauta de apreciación, y 
•obre ella ccsamina el valor de los trabajos presentados: 
método escelente y seguro que pone en relieve la justi- 
cia 6 injusticia de los juicios, y hace honor á la impar- 
cialidad de los jueces. 

Veamos primero la regla do apreciación, y después 
sus aplicaciones. 

La regla de criterio es el carácter presente de la poe • 


111 


4 


t\a nacional , 6 por mejor decir , Americana. Aquel me- 
rccerá mis, tegun esto, que mejor hubiere comprendido 
las modificaciones , /os diversos cambios que la literatura 
haya recibido de la variación y progresos de las costura - 
bres % de las creencias , de los elementos todos que consti- 
tuyen la vida social. 

Establecido por el informe este hecho, que la juventud 
ha dado á conocer y generalizado de diez años á esta 
parto, primero que nadie, el documento oficial pasa á fijar 
los caracteres de la poesía actual ; y para caracterizarla 
en toda eu especialidad, la distingue de la poesía prece- 
dente. 

Establece desde luego la negación de toda literatura 
anterior d la revolución de Mayo, en lo cual no hay 
exactitud, por que sin contar á Labardén que apareció 
antes de la revolución y es maestro de todos los que can. 
taron la guerra de los 15 años, la literatura se había ma- 
nifestado por distinguidos prosadores, tanto en Buenos 
Ayres como en Méjico, Perú y Colombia ; y no podía 
dejar de suceder ati, por que ella se manifiesta desde que 
hay sociedad, y esta la hubo antes de Mayo, por mas 
que la metáfora proverbial haga datar su orí jen en 1810. 
— El estudio de nuestra literatura colonial, seria un dig- 
no tema de las investigaciones de los talentos serios que 
se levantan : es tiempo ya de abandonar preocupaciones 
pasudas de moda, y emprender sei ¡amente el exámen de 
los antecedentes literarios, lojislati vos y administrativos 
de nuestros tres siglos coloniales, que han dado á luz la 
sociedad presente : solo en el profundo estudio de nues- 
tro pisado, aprenderemos á apreciar el presente, y des- 
cubrir In llave del porvenir. 

El informe hace nacer la poesía nacional con la revo- 
lucion y por ella, y la divide, como se han dividido los 
80 años de nuestra contienda, en dos grandes periódos, 
á saber, 15 de güerra de Independencia y 15 de gnerra 
civil : división que no escsacta, porque el primer periódo 
literario se estiende mas que la guerra contra los Espa- 
ñoles, y dura hasta el año 29; es decir, hasta 6 años 
después de la última victoria de Bolívar : y el segundo dá 


IV 


principio con ol Sr. Echeverría, en 1830; diferencia que 
no os trivial en una cronología do 30 años. — Esta obser- 
vación es capital, porque los hechos do armas, no son la 
clave esplicativa de la gran mudanza ocurrida en nuestra 
literatura, como parece establecerlo el informe. 

Veamos como el Informe hace cambiarla literatura 
pasada, en la presente. 

Hermana gemela de la Independencia la pasada, no 
podía ser otro su carácter que el de la época en que na- 
cía. — La guerra era el sentimiento y la ocupación de la 
época, y la guerra debia ser el solo tema de la poesía de 
entonces. Nada mas grande y bello en una literatura,, 
quo esta subordinación á la ley de toda | oesía verdade- 
lamente popular y progresiva. — Pero de qué modo la 
satisface lu paesía procedente? — lio aquí en lo que el 
Informe se muestra incompleto. 

La guerra presentaba diferentes faces : la poesía, 
solo espresnba una. Se combatían las ideas, las institu- 
ciones, los intereses y las lanzas: so luchaba en los Con- 
greso», en la prensa, en la sociedad, en los campos de 
batalla ; y la poesía solo cantaba estos últimos combates: 
se combatían dos civilizaciones, y la poesía solo veia 
Españoles y Americanos ; luchaban el pasado y el por- 
venir, la poesía solo cantaba el presento : se levantuban 
naciones, la poesía solo cnsalzuba héroes ; se traducía 
en el terreno de la política los principios anunciados al 
genero humano por el cristianismo, y los poetas olvidando 
al Dios único, invocaban los innumerables Dioses del 
Paganismo : se convocaba a/ Universo á visitar una 
naturaleza nueva y desconocida, y se vestía la poesía de 
nuestro suelo de colores estrangeros á nuestro suelo ; se 
echaban los cimientos de una sociabilidad nueva y origi- 
nal, y la poesía no cesaba de hacer de nuestra revolución 
una glosa de las repúblicas de Grecia y Roma : se des- 
pumaban las tradiciones de forma social y política, de 
pensamiento, de estilo, que nos habían legado los Españo- 
les, y los poétas mantenían como reliquias sagradas las 
tradiciones literarias de una poesía que había sido la 
espresion de la sociedad que caía bajo nuestros golpes ; 


V 


la libertad era la palabra de órden en todo, menos en las 
formas del idioma y del arte : la democracia en las 
leves, la aristocracia en las letras, independientes en 
política, colonos en literatura. 

No es pues esacto, que esto y nada mas era cuanto 
podía ecsijirse a los poetas de entonces, como sienta el 
informe. — Había derecho para ecsijirles que no se mu- 
nifestasen inferiores á ningún espíritu de su época en la 
inteligencia de los destinos de la revolución ; que alzasen 
sus cantos ha*ta la altura en que campeaban las ideos 
de Moreno y Larrea ; y comprendiendo cuanto habían 
comprendido los innovadores de 1810, dejasen de perte- 
necer á un arte clásico , pagano, materialista, estrangero , 

(1) y diesen en sus armonías la espresion de las nuevas 
necesidades sociales, que eran tan conocidas entonces 
por todo9 los altos espíritus, como lo sin en el día. (2) 

He aquí el verdadero carácter de la poesía que ha 
precedido ú la presente; ella contiene méritos y defectos; 
gloriosa por su misión política, por el calor de su pasión 
guerrera, es estrecha por su carácter y formas; incom- 
plcta en el fondo y absurda en la forma. (8) 

No es pues la guerra la que ha cambiado la faz de 
nuestra poesía : son los esfuerzos felices del genio de la 
juventud, que, ayudado de lns luces suministradas por 
el movimiento reciente del pensamiento en Europa, ha 
sabido cambiar la fuz de nuestra literatura, como sus pa- 
dres cnmbiuron la de nuestra política, 

(1) Empicamos estas palabras sin darlas ningún sen. 
t ido hóstil, y solo por estar sancionadas por el uso. 

(2) ° Es preciso, decía el Dr. Moreno , en la inanana 
del 25 de Moyo de 1810, es preciso emprender un nuevo 
camino , en que , lejos de hallarse alguna senda , será nece- 
sario practicarla por entre los obstáculos que el despotismo, 
la venalidad y las preocupaciones han amontonado por 
siglos ante los progresos de la felicidad de este continente 

(3) Aqui se caracteriza la generalidad de las obras 
de entonces, y de ningún modo fas tres ó cuatro esccpcio- 
q es admirables que todo el mundo conoce. 


VI 


Dados log ra 9 gos que señalan á la poesía pasada, el 
Informe pasa á estublecer los que caracterizan á la pre- 
sento. 

Son tres, según él, el tinte filosófico, el colorido local, 
y el tono melancólico. 

Debe la poesía actual estos rasgos, sienta el informe, á 
la nueva situación política que sucede á la lucha de los 
15 años : acabada esta guerra pudo el pensamiento ele- 
varse, en los breves intervalos de paz, á la concepción de 
las verdades filosóficos y morales, que interesan al pro- 
blema de nuestros destinos generales ; y la nueva gene- 
ración, pudo espresar esas verdades, sin participar de 
las posiones agitadas por una lucha á que no hnbia con- 
currido ; — do ahí la templanza y el carácter filosófico 
do sus producciones. — Despejado el ambiente del polvo 
del combute, la poesía pudo distinguir y adoptar las 
galas de nuestro suelo : de ubi su vestidura Americana — 
El espectáculo de las guerras civiles y desastres de la 
Patria, imprimió por fin en los espíritus esa melancolía 
que forma el tercer rasgo de nuestra poesía actual. — Asi 
establece los hechos el informe. 

Sin embargo, ni son estos los únicos rasgos que dis- 
tinguen á la poesía presente, ni nacen ellos de las fuentes 
que les asigna el documento citado. 

La guerra de los 15 años no fue tan continuada y 
escasa en treguas, en las Repúblicas del Plata para 
que pudieso impedir al pensamiento levantarse á la con- 
cepción do las ideas generales y filosóficas. — Los escri- 
tos del Dean Funes, — los trabajos y documentos cé- 
lebres de nuestros Congresos generales, las tentativas de 
enseñanza filosófica de Lafmur y Agüero entre los años 
19 y 23 : la profusión de los libros filosóficos del siglo 
18 de la Francia; las altas consideraciones del Abate 
De Pradt sobre la regeneración política de estos países y 
sus destinos futuros en el orbe social ; los famosos dis- 
cursos del Americano Clay; las traducciones y trabajos 
de alta capacidad filosófica de Moreno, Paso, Larrea y 
otros talentos eminentes, no dejan escusa á los poétas do 
la época anterior de la falta de altuva filosófica en sus 


VII 


producciones: y si las agitaciones de la guerra han podido 
estorbar este progreso de la literatura, en los años ante, 
riores á 1830, sépase que jamas la guerra conmovió á los 
pueblos del Plata con mas vehemencia que en los dias en 
que la nueva literatura hizo su aparición. £ 

En ningún momento la polvareda de los combates fue 
tan grande que no dejase distinguir las soberbias galas 
que nuestra naturaleza ofrecía á la poesía. El polvo 
del Cerrilo no podia ofuscar la inmensa magostad del 
Paraná. — La frente del Chimborazo , que se levanta sobre 
los aires , la tierra y las olas , no podia ser tocada por el 
ludo de Rio bamba en que nuestros bravos revolcaban á 
los dominadores estrangeros. — El humo de Chacabuco y 
Maypo no empanó jamás las crestas blancas de los An . 
des ;-y el Anconquija apénns vió llegar hasta sus piés el 
polvo de las jornadas de Salta y Tucuman : — inmensa pa- 
leta, que veinte volcanes como el Etna, no bastarían á 
cubrir con el humo de su lava en una sola de sus tintas. 
Era en aquellos tiempos de furor y entusiasmo ciego por 
lo que era americano, y de odio contra lo estrangero, 
cuando la poesía debió revestirse por la primera vez de 
las galas de nuestro suelo. Los poétas anteriores no tie- 
nen escusa, pues, de no haber precedido d los actuales en 
la adopción del colorido nacional. 

La melancolía es hija de las grandes y desesperantes 
verdades que resaltan de la contemplación de los destinos 
humanos. Esas verdades no han sido advertidas ayer 
entre nosotros ; lo fueron desde 1810 por Paso, y Moreno, 
quien especialmente se hizo de los destinos de la revolu. 
cion y de estos países, la idea mas alta y general que se 
haya formado en estos dias de generalización nudáz é 
¡limitada. Y si los grandes infortunios de la pátria han 
8¡dootra fuente do melancolía para el artista, á ninguno 
de los dias do nuestra revolución han faltado motivos de 
profunda tristeza, — Siete meses — después del primer 25 
de Mayo, Moreno, el primogénito de eso Mayo, perecía 
triste y desesperado, en mitad de su destierro diplomá- 
tico. Pocos meses después rodaban proscriptos y aba- 
tidos los primeros campeones de 1810 ; y mas tarde los 


vtii 


vimos desaparecer uno por uno en la indigencia y el 
olvido. i Qué revelaban estos tristes destinos perso- 
lióles \ — Lu existe ncia de causas aciagas que mas tar- 
de* debiun devorar poblaciones y listos numerosas de hom- 
^rrs fumóse s. E&to se dejaba ver desde los primeros 
"asos de la revolución y ponía abatimiento á todos los 
profundos espíritus, menos é nuestros poetas, que pare- 
ce no huber fijado sus miradas en ello. 

Se vé pues que el origen de los tres grandes rasgos 
que el Informe atribuye ú la poesía reciente, no cspccu* 
luir & la época en que se tiun desenvuelto los nuevos 
talentos, sino á todos los momentos de la revolución : si 
los poetas anteriores no lo conocieron, una suerte lia sido 
para los jóvenes, de quienes es el honor de haber puesto 
un ejercicio estos tres clementes del arte, que ciertamen* 
te no son los únicos que caracterizan su literatura, como 
lo ha sentado el Informe. 

A mas de estos tres rasgos, la literatura actual es pues 
»:a ráete rizada por otros muchos que el informe parece no 
haber tenido presente, al trazar sus facciones mas promi- 
nentes. De este modo la base de apreciación adoptada 
por él, ha venido á ser incompleta ; y esta imperfección 
ím acnrreudo consigo la de los juicios recaíaos en las 
obras del Certamen. 

Veamos pues, lo que ha faltado al criterium convenido 
para ser completo, y de ahí lo que falta á las clasificacio- 
nes sobre él establecidas, paro ser justas. 

Ofrece ln literatura actual de estas Repúblicas, á mas 
de los tres caracteres señalados por el Informe, los quo 
resultan de ser cristiana, por sus creencias religiosas ; 
espiritualista, por su moral; social y civilisante, de apos. 
talado v propaganda, por su misión ; progresiva, por su 
lu en el dogma filosófico de la perfectibilidad indefinida 
de nuestra especie ;-profetica, por su intima creencia en 
el porvenir de U América y d< I mundo ¡-franca y espon. 
tanca por sus procederes de composición ; democrática y 
popular, por sus formas de estilo y de lenguaje; espresion 
completa del nuevo régimen Americano, y reaccionaria 
del viejo, hasta en las formas del idioma ; atento al fondo 


IX 


mas que á la forma del pensamiento ; á la idea que al 
estilo, á la belleza útil que á la belleza en sí ; cuidado- 
•a del valor y peso de las espresiones, mas bien que de 
la pureza de su orijen gramatical ; inclinada á las ideas 
generales y al uso de los términos genéricos y abstractos; 
incierta, móvil, fluctuante en su estilo, como los usos y 
gustos de la sociedad que representa ; poco preocupada 
en cuanto á las conveniencias tradicionales de sintaxis, 
por que piensa con Larra y Victor Hugo, que las len- 
guas se alteran, cambian y se desenvuelven ; y conoce 
con Chateaubriand, en vistn de lo que pasa en los Estados 
Unidos, con el idioma Ingles, ” la rapidez con que una 
lengua se altera bajo un cielo extrangero por la necesi- 
dad en que se constituye do suministrar espresiones á 
una cultura nueva, á una nueva industria, á artes loca- 
les, á habitudes nacidas del suelo, á leyes, á usos que 
constituyen una sociedad diferente (4) ''negligente 
y abandonada en sus formas ; comunmente estravagante, 
incorrecta y sobiecargada en su estilo, mostrándose este 
casi siempre atrevido y vehemente ; mas contraída ¿ la 
rapidez de la ejecución que á la perfección de los deta- 
lies ; mas espiritual que erudita; dominada por una fu. 
erza inculta y casi selvática en el pensamiento, y seña- 
lada por la singular fecundidad y variedad do sus pro. 
ducciones ; rasgo por rasgo, en fin, como se manifiesta 
en los siglos democráticos, según las profundas observa- 
ciones de Mr. Tocqueville , á quien hemos copiado 
literalmente en estas últimas lineas. (5) 

Este carácter del movimiento actual de la literatura, 
entre nosotros, no importa otra cosa, en su mayor parte, 
que la cstension de los principios de nuestra revolución 
democrática, al dominio de la literatura y de la lengua ; 
un paso tnas, una faz nueva, digámoslo asi, del cambio de 
1310: es la revolución, que se hace en la espresion ( la 

(4) E6$ai sur la litteraturc anglaisc. Cinquicme 
partie: 

(5) De ¡a Democralie en Amórique , vol. III, chap. 
XIII. 


X 


literatura ) , después de haberse hecho en la idea [ la so- 
ciedad] , que esa espresion representa. Rigorosamente 
hablando, pues, la juventud no es la autora de este cam- 
bio ; lo es principalmente la democracia; pero la juven- 
tud tiene el mérito indisputable de haber sabido compren- 
der y llenar las exijencins intelijentes de esa democracia, 
á quien los poetas anteriores rehusaron toda cabida en el 
gobierno y constitución del arte. Ella ha dicho con la 
generación de Larra, ” libertad en literatura, como en 
las artes, como en la industriu, como en el comercio, 
como en la conciencia. lie aqui la divisa do la épocu. 

” No queremos esa literatura reducida á 

las galas del decir, al son de la rima, á entonar sonetos y 
odas de circunstancias ; que concede todo á la espresion 
y nada á la idea ; sinó una literatura hija de la espe- 
riencia y de la historia, y faro por tanto del porvenir, 
estudiosa, analítica, filosófica, profunda, pensándolo todo, 
diciendolo todo en prosa, en verso al alcance de la mul- 
titud ignorante aun.” 

Muchos do los caracteres que distinguen este movimi- 
cnto se han querido presentar como hechos anormales y 
transitorios, por una literatura que se decía normal y 
duradera. Los nuevos y profundos estudios de las 
leyes inherentes á la vida de los pueblos democráticos, 
que, con ocasión de los Estados-Unidos, se lian hecho 
últimamente, nos hacen veer que lo que se decía normal, 
entro nosotros, en punto á literatura, resulta ser anormal 
y estrado ; lo que se tenia por transitorio, es lo que apa- 
rece destinado á triunfar y permanecer. 

La tendencia á la generalización de los ideas, por 
ejemplo, y al uso frecuente de los términos genéricos y 
abstractos, q’es uno de los rasgos que señalan á la litera- 
tura presente, se ha querido ofrecer como un estravio 
momentáneo de la juvontud, Mr. Tocqueville nos hace 
ver que esta propensión es inherente á las literaturas de 
todos los pueblos democráticos, y sobre todo á. la de loa 
Estados-Unidos de Norte América. 

La situación alterada y lluctuantc de la lengua que hoy 


XI 


escribimos, es otra cosa que se lia querido presentar 
como rasgo transitorio y anormal de la actual literatura. 

Hoy está demostrado que este hecho es normal, y re. 
sulta de las modificaciones necesarias que esperimenta 
el idioma de un pueblo aristocrático que pasa á ser la len- 
gua de una democracia. Vemos por las observaciones 
de Mr. Tocqueville sobre las mudanzas que ha esperi- 
mentado la lengua Inglesa, en la América del Norte, que 
lo que ha sucedido con la Española en la América del 
Sud, es una revolución común a las dos lenguas aristo- 
cráticos, que, cayendo bajo el doble influjo del clima y 
del principio social Americanos, se han transformado eri 
dos lenguas destinadas á revestir con el tiempo un come- 
ter completamente diferente del que trngeron de ambas 
Metrópolis. (6) 

El desorden, abandono é incorrección del estilo, otro 
de los caractéres que á menudo señalan á nuestra litera- 
tura reciente, es también una calidad inherente y normal 
délas literaturas democráticas. El observador mencio- 
nado verifica esta aserción por el ejemplo practico de los 
Estados-Unidos. ” Seria imposible, dice, que la litera- 
tura de los siglos democráticos, pudiese presentar, como 
en los siglos de aristocracia, la imagen del órden, de la 
regularidad, de la ciencia y del arte.” 

Tal es el carácter mas general de nuestra literatura en 
el presente momento, ó el que tiende al menos á dominarla 
con mas generalidad : los ejemplos que se separan de este 
tono común, son contados y constituyen una escaea mi- 
noría, entre las nuevas capacidades, perteneciendo por la 
regularidad, órden y precisión de sus formas á la 4itera-\ 
tura aristocrática de la antigua España. 

Este carácter general de nuestra literatura, que el 
Informe se impuso por norma de sus apreciaciones, no 
ha 6Ído comprendido y determinado por él en su verda- 
dera cstcncion y rasgos distintivos : le ha tomado so!o 

(6) Véase la obra citada de M. Tocqueville , en 
donde habla de como la democracia americana ha 
codificado la lengua inglesa. 


Xll 


en la mitad do sus e’emcntos ; y, aplicando esta regla 
incompleta, al exámen do lus producciones presentadas, 
las ha juzgado dignas do aplauso en la medida en quo 
so conformaban con su criterium adoptado, desechán- 
dolas como indignas de honor, en la parto que se separa* 
han de lo que ót tomnba únicamente como literatura actu- 
ni, y quizas por calidades que la son inherentes. De aquí 
ol primer defecto del procedimiento del Informe, y deci- 
mos el primero, pues que son dos los defectos capitales 
en que incurre ni hacer las clasificaciones. 

Fue feliz en la elección de su instrumento de aprecia- 
ción ; pero le construyó mal, y luego se estravió en la 
aplicación que de él hizo. 

Asi, 61 dijo que habia preferido las obras quo habían 
concebido la revolución en sus destinos sociales, sobre 
lasque la miraban en sus triunfos guerreros; después do 
esta condición que denominaba primordial , las que adop- 
tando un plan acertado, se mostraban mas vastas en su 
comprencion, arregladas en su comportamiento y origi- 
nales en todas sus partes. Había sido también uno de los 
méritos buscados, la novedad en las ideas, su elevación, 
óportunidad y tendencia á exitar emociones de patrio- 
tismo y. virtud social : y despucs do todo, y en último 
lugar, se habia exigido la perfección en aquellas condi- 
ciones. del arte quo pudieran llomarse mecánicos . 

Traídas pues las producciones del Certámen sobre 
esta pauta, que representa esactamentc una tercera Dar- 
te do las. condiciones comprendidos en la literatura pre- 
sente, ha resultado que las unos han sido pospuestas por 
que no reunión las condiciones exijidas por el informe, 
3¡n ; embargo do quo satisfacían las impuestas por la 
literatura actual,— en lo cual ha padecido un error de prin- 
cipio ; y otras que llenaban las condiciones primordiales 
dadas por el informo, han sido pospuestas á otras que solo 
satisfacían las condiciones de último órden, según el mis- 
mo informe, — en lo cual ha mediado un error de aplica- 
cion. 

Ninguna de estos faltas se ha cometido, á nuestro jui- 
cio, en la apreciación de la obra laureada ; por que de t al. 


XIII 


modo satisface las condiciones requeridas por el informe 
y la literatura presente, que su clasificación está fuera de 
todo reproche. 

La reacción pues, digámoslo asi, de la pasada litera 
tura, se hace sentir en las clasificaciones que siguen á la 
primera. 

Fácil nos fuera verificar esta aserción por anulisÍ9 no 
sin relieve y claridad; pero tendríamos que entrar, para 
esto, en aplicaciones, inútiles, en primer lugar, por que 
el que se ha penetrado de los hechos que anteceden, las 
hace él mismo ; y por otro lado solo conducentes á pro- 
vocar disgustos quo queremos prevenir á toda costa, de 
parte de sugetos que están llenos do mérito y distinción 
para nosotros. 

Nos limitaremos pues, en este punto, 4 señalar la ley 
que nos parece haber prevalecido en la critica del infor- 
me, relativamente á algunas de las piezas antepuestas 
6 otras menos meritorias ; y cuya preponderancia ha dado 
á esa critica el aire de una reacción do la pasada sobre 
la presente literatura. Esta ley es aquella que el mismo 
informe denominó con tanta prepiedad mecánica , por ser 
comprensiva de todas las condiciones materiales y exter- 
ñas del entilo métrico : ley quo el mismo informe colocó 
en el rango que le ha señalado la poe9¡a presente, el último: 
la que menos vigencia tiene en la constitución de una lite- 
ratura democrático, según la profunda observación de Mr. 
Tocqueville ; y cuyo rol es casi nulo en la edad en que 
toda literatura hace su primera aparición nacional, se- 
gún las reiteradas verificaciones de Mr. Nisard, por la 
historia de todas las literaturas primitivas : ley por la 
cua 1 , Homero, Shakespeare y Dante, serian vencidos 
hoy, en certámen, por un estudiante de retórica, de 15 
años, según la esprecion del critico citado, por que no 
la conocieron ni la necesitaron para ser lo que son : per- 
fectamente externa y mecánica, que "comprende el rit- 
mo, la armonía, el numero, el arreglo de las palabras, las 
suspensiones, &n. &a. cosas todas que, en tas poesías pri- 
mitivas, dice Nisard, no son sinó accesorios del arte, y en 


los poesins do decadencia, son el arto entero : M (7) la 
que por si sola bastarla á comprimir el naciente pro preso 
do nuestra poesía nacional, si fuese llamada á presidir en 
primer rango la forma de sus creaciones, tanto es el ho. 
rror que las poesías nacientes la profesan Por que, de- 
Fenganemonos, si es menester caracterizar nuestro mo. 
inento literario, preciso es convenir en que 61 se refiere al 
primero de los tres periodos en que so divide la vida de 
todu literatura, al periodo primitivo y de fecundación. — 
Lo contrario, seria sostener que estamos en nuestro siglo 
de oro literario, que es la segunda época de toda poesía, 
lo cual es un absurdo , ó que tocamos nuestra decadencia 
inteligente, que es el tercer periodo, lo cual es mas absur- 
do aun. Tenemos que convenir pues, en que, si nuestra 
poesía ha de ser la espresion de la sociedud que nace en 
América, y nodo la sociedad de España queso retira, 
es necesario que, como nuestra sociedad, nuestra poesía 
son nueva, y se la deje pasar, por consiguiente, con todus 
las imperfecciones inherentes á toda cosa nueva: pn tender 
que ella sea completa y quo nuestra sociedad esté en ger- 
men, es desconocer la mutua dependencia q* lodos recono, 
con hoy, do la literatura con la sociedad. Si ella es herma - 
na gemela déla independencia , como ha dicho el informe, 
ella debe ser niña, por que nuestra independencia, nacida 
ayer, os niña también , y como niña, fuerza es que la 
acompañen todas las flaquezas inherentes á la niñez : sos. 
tener que asistimos á una nuroru social y á un crepúsculo 
literario, es afirmar que un día de tres siglos so interpone 
entre las costumbres y las letras. Este modo de consi. 
derar nuestra literatura, sobre ser el mas exacto, es el 
mas consolante, por que vale mas que nos consideremos 
en la infancia quo en lu decrepitud de nuestra existencia 
literaria. Abstengámonos pues, de sugetarle á una 
forma especio!, por que no sabemos aun cuul ser k la de 
nuestia sociedud: la formula do nuestra organización 
social es un misterio que so oculta en los arcanos del por» 

(7) PoMes Latins de la Dccadcnce , tom. troisiéme, 
chnp. V, 


XV 


venir: dejemos que la de nuestra literatura repose á su 
lado. Estamos en los albores de una era nueva y des- 
conocida en los anales humanos. Todo lo que va á salir 
de este continente, es distinto de lo conocido hasta aho- 
ra ; guardémonos de rodear la cuna de un mundo que 
nace, de las leyes de un mundo se que vá. El instinto 
sea nuestra antorcha principal en la hora on que vivi- 
mos : déjense llevar nuestros jóvenes talentos de esta luz 
divina, que es lu que alumbró los pasos adivinados de 
Harnero, Dante y Shakespeare ; la América está en una 
do esas grandes épocas de refundición social y de em- 
brión de un mundo desconocido, que 6nn las propias 
para dar á luz genios origínales, como los que se han 
dejado ver en las tres ó cuatro grandes auroras de la 
civilización humana. Cuando se ven las cosas de este 
modo, qué no se debe pensar del empeño de someter los 
preludios de la musa Americana, á las conveniencias de 
literaturas que han sido la ultima espresion do civiliza- 
ciones en retiruda ? La España misma, sin salir de los 
limites de su suelo, ni del principio monárquico, procla- 
ma por la boca de Larra, una literatura y una lengua 
nuevas; y nosotros quo nos llamamos los reformistas y 
puritanos por exelcncia, tenemos escrúpulo de sacudir 
el yugo de Cervantes y Jovellanos ! (8) Trabajen, pues, 
nuestros jóvenes talentos, llenos de confianza en sus fu- 
erzas; acumulen materiales para la obra venidera : esta 
hora es de creación; ya vendrá el did del arte y de la 
critica. Sea su musa el genio de la democracia; su arte 

(8) "Esperemos que dentro de poco podamos echar 
los cimientos de una literatura nueva, espresion de la 
sociedad nueva que componemos; toda de verdad como 
es de verdad nuestra sociedad ; sin mas reglas que la 
verdad misma , sin mas maestro que la naturaleza ; 
joven en fin como la España que constituimos. Liber- 
tad en literatura , como en las artes , como en la indus - 
tria , como en el comercio , como en la conciencia . He 
aquí la divisa de la época" 


Labra. 


XVI 


poético, la inspiración: y su critica, 1» s aplausos ó des- 
denes de los pueblos. 

Si la poesía es un arte , ha dicho el informe, fuerza es 
juzgar al poeta por las reglas de ese arle. La. poesía es 
un arte, fií; pero antes de ser un arte, es una inspiración: 
comienza por sor un don, y acaba por hacerse una doc- 
trina. Así, Homero precede á Horacio, Dante á Boi- 
leau, y Calderón á Martínez de la Rosa ; en los primeros 
es un don, en los otros, un arte. Así, la poesia precede 
al aito. digámoslo mejor. Y en la hora en que estamos 
ella quiero ser un don, mas bien que un ni te. Y si ella 
es un arte hoy mismo, ciertamente que no es un arte 
mecánico, sino al contrario, intelijente y liberal, como 
el pensamiento mismo; cuyas mas altas y esenciales con- 
diciones residen en la inspiración y el entusiasmo de la 
concepción, no en las reglas materiales y esternas del 
estilo. ¡ El arte ! — so invoca el arte! Poroso sabe 
bien lo que esta gran palabra encierra? — Se conoce 
mejor su naturaleza y principios filosóficos, que la natu- 
raleza y principios de la filosofía, de la moral, de la eco- 
nomía, de la fisiología ? — Como todos los ramos del es- 
píritu humano, no está por averiguarse recién su código 
intimo y absoluto ? — Estamos seguros de que no sun 
convenciones locales y transitorias, io qu« tom »mo$ por 
leyes verdaderas y permanentes del arte ? liemos com- 
prendido bien la diferencia que separa ni arte natural 
del arte artificial, como los grandes metafisicos han dis- 
tinguido la lógica natural de la lógica artificial, para 
usegurar que donde no exsiste c^te último arte, no exis- 
te ningún otro ? Tememos que nuestros poetas se este- 
rilizen, si no se les enseña ¿ conocer á Boileau ! No : 
Dante no tuvo necesidad de conocerlo para ptoducir su 
poema, como Descarte» no tuvo necesidad de su método 
para descubrir su método. Confiemos en esto poder de 
espontaneidad que es inherente al genio. Dejemos que 
los talentos Americanos se abandonen á sus propias fuer- 
zas : muchos sucumbirán en los ensayos ; pero alguno 
habrá que supere y acierte á dotar á la América do 
una literatura suya y peculiar. Para el hombre de ge. 


xvn 


nio, el nrte no es arte; es facultad : él mismo es un arto 
como dice Nisard. 

Quisiéramos, pues, ver cambiar de dirección á nues- 
tra critica : quisiéramos verla, poseedora de estas verda- 
des, caminando con blandura é indulgencia en la direc- 
cion de nuestros jóvenes talentos; sin asustarlos con el 
nombre terrible del arte; haciéndoles admitir únicamente 
aquellas tradiciones mas copitales de la poesia, sin las 
cuales carecerían de base sobre quo apoyarse para co- 
menzar : una critica observadora y profunda, que espiase 
con sagacidad las propensiones naturales de la musa 
Americana, y supiese provocar su desarrollo por esti- 
mulos suaves, eu uua dirección enteramente nuestra y 
nacional. 

Tal habríamos querido que se comportase la critica 
que ha colocado en grados inferiores, piezas que tan 
grandes y bellos gérmenes descubren, no precisamente 
de poetas superiores, sino de una literatura nueva y ori- 
ginal, que se representa en ellas. He aqui la razón por 
que tanto nos ha ocupado ésto: hemos visto en estopar- 
te del informe, la espresion de todo un sistema de critica; 
y en las piezas puestas en últimas escalas, la espresioi 
de todo un movimiento literario. Con ocasión de estas 
piezas especiales, nos ha parecido oportuno tocar una 
cuestión queso refiere a dos sistemas de opiniones litera- 
rias, no precisamente uno mejor que otro, sino uno nacio- 
nal y presente, otro extrangero y pasado. 

Ya pues que el informe so permitió reconocer clasifi- 
caciones que no establecía el decreto de su instituto, 
bien pudo haber dado mayor estencion á sus recomenda. 
ciones, comprendiendo en ellas otras piezas que en nada 
ceden á ciertas de las que las preceden, y especialmente 
la que, sobre muchas ventajas, (9) reúne la de ser la única 

(9) Aludimos á la obra titulada — El Cbmentbkio 
Viejo. 


3 * 


xvm 


que haya consagrado el homcnagc do algunos acentos k 
la patria en cuyo seno cabía á los poetas el honor de 
alzar su voz para cantar con libeitad á Mayo. 


J. B, ALBERDI. 


a ít 3 o» ai a 

DK LA 

COMISION CLASIFICADORA 

DB LAS 

COMPOSICIONES QUE HAN CONCURRIDO 

AL PRIMER CERTAMEN POETICO DE MAYO. 


”St queréis coronar mi exelsa frente , 
Pedid al cielo que la vuestra alumbre .” 
(Üe una composición del Certamen.) 


Son los poetas sacerdotes encargados de las festivi- 
dades de la Patiia ; y ciertamente que, en ésta vez, no 
han desertado sus aras. Si se recuerda el breve tiempo 
concedido por el programa del Certamen Poético de Ma- 
yo , la accidental uusencia de algunos de nuestros vates 
esclarecidos, si se mido, sobre todo, la indiferencia, con 
que, por lo común, se acoje toda idea nueva de este jé. 
ñero, la vez primera que se promueve, no parecerá redu- 
cido el numero de concurrentes á esta liza de la intelí» 
jencia y del genio — monumento de gloria para la Nación 
que solemniza con ella sus grandes aniversarios. 

Diez son las composiciones poéticas que esta Comisión 
ha recibido ; y es preciso decir — en honor de la Repu- 




XX. 


blica — que, á ecepcion de dos que no merecen aquel 
nombre, revelun todas las demas, aunque en proporcio. 
nea distintas, elevación do espíritu y de ideas, conocimi. 
cuto del arte, y do las condiciones que la civilización y 
el estado social piden hoy á la poesía y á los ramos todos 
do la literuturn. 

El estrechísimo tiempo coneodido á ésta Comisión, pa- 
ra examinar las piezas, clasificadas, y redactar su infor- 
me, no le permite analizarlas todas, ni detenerse, como 
deséara, sobro las que ha de analizar. Dejará, pues, sin 
exámen aquellas que no tuvieron la fortuna de merecer 
el lauro, ni una especiul recomendación ; limitándose á 
decir 6obrc ellas : que, aun las menos aventajadas, rede- 
jan algunos destellos del genio, que campea en otras 
arrogunte y altivo, y que no fultan, en algunas, láfugas 
de espléndida luz, aunque cclipsadu hoy por otra mas res. 
plandecientc. Cumple la Comisión, en estas breves líne* 
as, con un deber de justicia. 

Cuatro son, entro todas, la9 piezas que ha mirado co- 
mo dignas de fijar su utencion. Ha destinado el lauro & 
la primera : ha acordado á la segunda el accessit ; y, 
usando de la libertad que el programa le concede, ha 
creido deber hacer especial y honorífica mención de las 
otros di s. 

Es este Tullo !n espresion de un juicio, cuyo 9 funda, 
montos desea la Comisión expresar, aunque muy rápida, 
inente, por corresponder al honor que se le ha dispon* 
aado, y por quo no comprende que pueda ser otra la ma. 
teria de este informe. 

Colocada en la altura de que la crítica no puede des. 
ccnder, la Comisión ha mirado, ante todo, las piezas que 
examinaba bájo el aspecto de su mas 6 menes armonía 
con el carácter presente de la poesía nacional, 6, por 
decir mejor, Americana. Ha creido quo aquel merece* 
ria mas, en esto punto, que mejor hubiese comprendido 
las modificaciones, los decisivos cambios que la literatura 
recibe de la variación y progresos de las costumbres, de 
jas creencias, do los elementos todos que constituyen la. 
>iua de los pueblos. 


XXI 


Ninguna literatura Americana pudo lmbcr mientras 
duró en estas regiones la dominación de la España. — 
Jamas una Colonia tuvo ni tendrá literatura propia ; por 
que no es propia la existencia de que gozn, y la litera* 
tura no es mas, que una de las muchas fórmulas por que 
se expresan las condiciones y elementos de la vida soci- 
al. El pensamiento del colono, lo mismo que sus brazos 
y su suelo, solo producen para la Metrópoli do quien re- 
cibe hábitos y leyes, preocupaciones y creencins. Si al- 
guna luz intelectual le alumbra, es apenas el reflejo — pá- 
lido por muy brillante que sea — del grande luminar á 
quien sirve de satélite. ¿Que escuchábamos en las már« 
genes de nuestro Plata antes de 1810 ? Ecos desfalle- 
cidos de los enntos que se alzaban en las orillas del Man- 
zanares. Las lirus que llamábamos Americanas solo se 
pulsaban para llorar oficialmente sobro la tumba del mo- 
tiarca que cerraba los «'jos, ó para ensalzar en su coro, 
nación al que lo sucedía sobre el trono. Los pueblos del 
Plata arrancaban al extrangero triunfos espléndidos en 
las calles y plazas de sus ciudades, adornaban la techum- 
bre de sus templos con los pendones arrancados al ven- 
cido ; y el génio apocado de los hijos de la lira no encon- 
traba para tan altas hazañas motivo mas noble que el 
amor de esos pueblos á Carlos y Muña Luisa. 

i Mengua grande á la verdad, borrado después por 
dias de gloria perenal ! Alumbró la llama de la Li- 
bertad ; alzóse el pueblo de la condición de Colono á la 
de soberano ; y en el gran sacudimiento nació también 
la poesía nacional, hermana gemela de la Independen- 
cia. Su carácter no podía ser otro que el de la época en 
que nacía. La inteligencia y los brazos del pueblo nuevo 
no tenían otra ocupación que meditar empresas de guer- 
ra, ganar batallas y reparar los descalabros de las derro- 
tas. Análoga debía ser la entonación de las liras Ame- 
ricanas. Cantos de guerra, himnos de victoria, lamen- 
tos de dolor iracundo 6obre la tumba del guerrero caido 
bajo la enseña del sol, maldiciones contra sus verdugos ; 
esto y nada mas podia pedirse á los que tenian fuego en 
la mente, patriotismo en el corazón. Y este, y ningua 


XXII 


otro, es el acerado temple de los materiales que forman 
el hon rosísimo monumento de nuestra primera poesía 
nacional. 

Pero la lucha de la Independencia terminó ; y con 
ella los odios que la guerra enciende. Intervalos de 
paz ( -broves, por desgraciu, como el relámpago, -dieron 
lugar al pensamiento para elevarse á la contemplación de 
las graneles verdades filosóficas y moralss ; permitieron 
mirur en derredor con ojos, que no anublaba la pólvora 
de las batallas : empezaron los pueblos á meditar en su 
destino, á buscar el fin por que habían derramado su san- 
gre, á correr tras do las mejoras, y el progreso social. — 
Levantóse entonces una generación que no había asistido 
á los combates de sus padres, pero que habia aprendido 
los dogmas santos de Mayo. Imposible era que resona- 
sen en sus liras écos de guerra que ya no ardía, ni cla- 
mor do venganza, contra enemigos que habían vuelto 4 
ser nuestros hermanos. La poesía empezó naturalmen- 
te á lo:nur un tinte mas filosófico, mas templado : so vis- 
tió por la primera vez, con las riquísimas galas de nues- 
tro suelo, que los poetas de la revolución no distinguieron 
entro el polvo y el estruendo de los combates ; y reflejó, 
por fin, esa melancolía que imprime en el ánimo el espec- 
táculo, continuado casi, de las guerras civiles y del hondo 
infortunio de la Patria. 

Tal es ol carácter de nuestia poesía actual ; y la Co- 
misión ha creído deber buscaren las composiciones del 
concurso la expresión practica do estas verdades, como 
un mérito de hi mas alta estima. Ha preferido, por con- 
siguiente aquellas que han mirado la revolución de Mayo 
por el lado de su intención moral, política, civilizadora, 
sóbrelas que no han tenido en vista sino la parte de sus 
glorias militares; las que aparecen revestidas de las for- 
mas nuevas del arte, á las que no han acertado todavía á 
desnudarse de la coraza y de la lanza que vistió la musa 
de 1810. 

Después do aquella circunstancia, que juzgó primor- 
dial, ha buscado en las piezas presentadas el mérito de 
un plan acertado y que llenase las condiciones dadas en 


XXIII 


el programa del Certámcn : ha preferido, en este punto, 
las que ha creído mas vastas en su comprehension, mas 
arreglodas en su comportamiento, y sobre todo mas origi. 
nales ; por que la originalidad es el distintivo primero del 
genio, y la primera condición de la actunl literalura. 

Por eso mismo, la novedad en las ideas, su elevación, 
su oportunidad, su tendencia á despertar sentimientos de 
patriotismo y do virtud social, há sido tamhicn uno de 
los méritos que há buscado Ja Comisión ; prefiriendo las 
piezas, en que, con mas acierto, encontró reunido el apo. 
leosis de los héroes muertos con la exposición elevada 
de los dogmas por que rnuiieron, y con lu exortacion á 
la perseverancia y á la fé de la generación que vive. 

lid buscado por último, la perfección en aquellas con- 
diciones del arte que pudieran llamarse puramente mecá- 
nicas; y que no por eso ceden á ninguna otra en impor- 
tancia. Si la poesía es un arte, fuerza es juzgar al poeta 
por las reglas que cseaite estableció para cnfiennrel 
desbocamiento de la imaginación, para vestir exterior- 
mento las concepciones morales, que pertenecen al gé. 
nio. Vista el pintor con harapos el mas bello rostro de 
Rafael y aparecerá repugnante y deforme. El ritmo, 
por consiguiente, el mecanismo de la versificación, la 
concisión y cultura del lenguaje, la gala y lozanía del 
estilo, -dotes quo todas las escuelas y sistemas exijen para 
lo bello, -han sido otros tnntos motivos do exúmen y do 
preferencia en los juicios de la Comisión. 

Si esos juicios, turnados en su conjunto y última ex- 
presión, han sido acertados y justo?, lo decidirá la razón 
pública. — Tribunal mas competente que este. — Aquien 
la Comisión presenta Ins composiciones preferidas, que 
son las que pasa á designar. 

Há obtenido el lauro Unicode la medalla do oro, la que 
lleva por toma estos versos del lírico Latino : 

Tu que dúm procedis , io triumphe ! 

Non semel dicemus , io triumphe ! 

Cuitas omnes , dabimusque Divis 
Thura benignis . 


XXIV 


Se hi presentado como su autor el Señor. Don Juan 
María Gutiérrez, que ha sido reconocido por el sello 
especial que la revestía. Unánime fué y por aclama- 
ción el voto que há concedido á esta pieza la supremacía 
sobre todas. Ninguno, sin duda, entre los concurrentes, 
há comprendido la grandeza de la revolución, sus glorias, 
y sus fines, como el Sor. Gutiérrez : ninguno há exten- 
dido como él, el circulo de sus ideas, ninguno se ha 
revestido de la imponente magestad que ieina en su poema; 
ninguno há alcanzado 4 la corrección extremada de su 
dicción: y si era de desear, en sentir de la Comisión, que 
el discurso fatídico del anciano fuera menos estenso, que 
algunas de las ideas diseminadas en él fuesen mas nue- 
vas y vigorosas, que se borrase una que otra espresion 
poco feliz, no puede desconocerse que esos lunares de- 
saparecen en la tersura general de la composición, y 
están mas que lavados por la invocación religiosa y al- 
tísima, con que desdo el principio pone rocojimiento en 
el alma del que le oye, pidiéndole para la suya ; por las 
ricas y maestras pinceladas que dibujnu el magnifico 
cuudro del navegador Genovés, en los momentos en que 
oponía á la demente incredulidad del amotinado equipaje, 
la realidad asombrosa del mundo que descubría ; y por 
la sentida rememoración de los muertos poetas de la 
Patria con que cierra el poeta su largo canto. 

La Comisión no puedo dejar de recomendar el autor 
de esta pieza á la estimación del pueblo en cuyo seno ha 
recibido tan altas inspiraciones. 

Síguele de cerca, y casi le rivaliza en mérito, la que 
lleva por divisa estas palabras dol Abato La Mennais : 

"La Libertad es la gloria, de los pueblos ” 

Producción que pertenece al Sor. D, Luis Domínguez 
•egun la señal de reconocimiento que há presentado. 

Si esta pieza no alcanzó á la magestad y altura de la 
que precede, no se la puede disputar una concepción vas- 
ta y feliz, un plan acertadamente distribuido, fecundi* 


XXV 


dad de idea*», entonación elevada, correctísima elocución 
y pasajes que revelan, á fé, el genio del poeta. No es 
posible, hablando de ella, dejar (te recordar las estancias 
que le dan principio, el anatema que fulmina contra los 
tronos, que ustirpnn en la tierra la mngestad del trono 
único y eterno que el poeta reconoce ; y el tributo que 
paga á los grandes Capitanes de la revolución : si bien 
es doloroso encontrar en este punto invertida la crono- 
lojia de nuestros tiempos, mas de lo que, á juicio de la 
Comisión, es permitido ni poeta apartarse de la senda 
dei historiador. Muy lijero es un defecto de rima que 
en esta pitza se advierte, para ocupar un lugar en este 
Informe. 

Tan digna la creyó la Comisión del uccessit que la há. 
concedido, que pide á la autoridad, á qui« n debe su in* 
vestidura el permiso de presentará su autor, como prue- 
ba de aprecio por la obro, un volumen que encierra las 
ricas producciones de la lira de Espronzeda, una de las 
esplendidas columnas que sustentan hoy el magnífico 
templo que levanta la España á la literatura y á las 
artes. 

l)os piezas mas há creído la Comisión que merecían 
una recomendación especiul, aunque no debe esperarse 
de ellas el mérito que de las anteriores. 

Es la primera la que tiene á su frente estas líneas del 
poetu del siglo, del portentoso Lord Byron : 

” Where Chimborazo . over air, earlh , toare. 

” Clares , i cith his Titán tye í and sets no slave.” 

Se há presentado como su autor el Señor Don José 
Marmol. ~ Ofrece esta pieza una prueba practica de lo 
que antes dijo la Comisión sobre las condiciones del arte, 
que llamó mecánicas. Ciertamente, que si la versifica- 
ción, el estilo, el uso de la lengua correspondiesen en esta 
pieza al numero, á la entonación, y á las ideas, no seria 
este el lugar que ocuparía entre las del certámen. No 
se comprenderá toda la exactitud de esta clasificación, 
ha>ta que se oiga la lectura déla pieza misma. La ele- 
vación, la novedad, el frescor, la abundancia de6us idea*, 

4 * 


XXVI 


sorprenden en la primera lectura y hacen casi olvidar los 
pecados contra el arte, que la fuerzan á flaquear ante 
los ojos de la critica* Frecuente violación de la sintaxis, 
y de la pureza do la lengua, inexactitud, aunque no tan 
común, en lu rima; quebrantamiento de las condiciones 
do versificación, que el mismo poeta se impone; y algu* 
ñas locuciones oscuras en estremo, son los defectos que, 
con pena del que lee, empanan el terso brillo de las ideas 
y luchan con el entono elevado de esta pieza. 

La Comisión reconoce que el molde en que fue vacia- 
da es, sin disputa, una cabeza poética; y ha querido mos- 
trar el aprecio que la merece, torneando de ella los dos 
versos que ha colocado ni frente de este informe. Se 
complace también en esperar que su autor, reconociendo 
como indispensable la disciplina del arte, y sujetando á 
olla sus fogosas inspiraciones, presentará, cuando este 
Cortdmen se renueve, frutos mas sazonados, que mere z. 
can colocación mas distinguida en el banquete que la 
Patria ofrece á sus poetas. 

La segunda composición recomendada, presenta exac- 
tamonte el reverso do la anterior. Aquella campea por 
las ideas, y desfallece por la forma poética : esta descue- 
lla por la forma, y flaquea por Ins ideas. Cualquiera re- 
conocerá en ella un hábil versificador, un hablista consu- 
mado, un hombre do comercio intimo y frecuente con 
las musas; pero que, en esta ocasión, no tuvo lu fortuna 
de recibir inspiraciones elevadas y nuevas. Puede de- 
cirse que no huyen esa pieza un solo defecto de forma ; 
pero sus ideas, son humildes y reflejadas de las que bri- 
llan profusamente en los cantos de la revolución. La 
distingue este verso Latino 

” Solé novo, preciará luce , libertas nascitur Orbi ; M 
y su autor, no lm tenido á bien hacerse conocer. 

Termina aqui la tarea de la Comisión. Alto, muy 
alto, ha sido el honor que sus miembros han recibido, y 
siempre contarán como una gloria, el hallar sus nombres 
asociados al primer acto de este género que ven las Re- 
públicas del Rio de la Plata. Quisieran ellos aumentar 
por todos medios su solemnidad presente y su memoria 


XXVII 


futura. En lugar, pues, do cerrar este informe con una 
exortacion á. los vates de la Patria-inútil, -desde que nin- 
guna puede ser mas elocuente que el acto mismo á que 
asisten, y desde que, no puede faltar emulación en el pe- 
cho cuando arde el estro en la mente— le cerrarán pro- 
poniendo, á la autoridad ¿ quien competa, una idea en 
que, al deseo puro de solemnizar este acto, confiesan que 
«e mezcla un lijero tinto de propia vanidad. Consiste la 
idea, en que, terminada esta festividad, se requiera d los 
autores de las cuatro composiciones distinguidas, que las 
escriban y firmen do su mano; para que, escribiendo la 
Cbmision al pié de la primera la palabra laureada, -acte- 
«xil-al pié de la segunda y recordada con distinción, en 
los otras dos, firmen los miembros de aquella, y se depo- 
siten esos autógrafos en la Biblioteca Nacional, con una 
copia autorizada dol programa del Certamen y con este 
Informo original. 

Montevideo 25 de Mayo de 1841. 

Francisco Abacciio. Candido Juanicó- 

* 

Florencio Varela. 

Manuel II. y Obes. Juan A. Gelly. 


XXVlil 


MAERACION DEL ACTO DEL 25, EN EL COLISEO. 

Aun cuando el Señor Antuña no re hubiese señalado 
por otros actos recomendables, en el empleo que desempe- 
ña, sino por su decreto del C do Mayo, este solo pensa- 
miento haría digna de recuordo su administración de 
Policía por mucho tiempo. 

El Nacional del 8 de Mayo, aprecia la ¡dea del Certá- 
men poético, en un artículo digno de releerse. Trans. 
cribi remos do él estas líneas. ”lloy se establece un pre- 
mio al numen poético, y vendrán años en que se des- 
tinarán tantos premios como virtudes y talentos pro- 
inmentes se vean descollar; los habrá para la elocuencia, 

para la ciencia, para la industria, para la labranza 

para el que haya inventado 6 introducido primero un ins- 
trumento de agricultura capaz de influir en la mejora de 
este importante ramo.” 

Tal es la latitud que el tiempo puede á dar á la idea 
del Certámcn de esto año. 

En cuanto al influjo que estos premios ejercen en el 
progreso do la inteligencia, el artículo citado trae ostas 
palabras no menos recomendables. ” A los juegos olím- 
picos, á los floréales , á los premios de las sociedades acá- 
démicas europeas, literarias y científicas, la ciencia debe 
sus mas bellos adelantos, y el entendimiento humano esos 
espléndidos monumentos de genio, que endulzan nuestras 
hoias, que mejoran nuestros corazones, que enaltecen nu- 
estro espíritu, y que le prueban su origen divino, su por- 
venir inmortal.” 

Al individuo que presente la mejor composición poética , 
en celebridad de la revolución de Mayo , de los obstáculos 
que tuvo que vencer y de los beneficios que ha producido al 
continente Sud Americano , es ofrecido el premio, que deberá 
consistir, en una medalla de oro, que en su amberso tendrá 
Uepublica Oriental— 25 de Mayo dk 1841— enfre dos 


XXIX 


ramos de laurel; y en su reverso — Al mérito poético, 
entre una orla de siempre viva y rosa . 

Los fundamentos y miras del Decreto del 6 de Mayo, 
hacen honor al patriotismo y cultura de la autoridad de 
quo emana; son — el estímulo del estudio, el fomento de las 
liellas letras, la riqueza de la literatura nacional y el ho- 
inenage debido á los grandes hombres de la revolución. 

Cinco individuos son nombrados el IR de Mayo, para 
forrnnr la Comisión que deberá clasificar las composicio. 
nes concurrentes al Certamen. Resultan electos los 
SS. Don Francisco A mucho, D. Manuel Herrera, l). 
Florencio Varcla, D. J. Andrea Golly, y D. Cándido 
Juanicó. 

Catorce dias se da de plazo á los poetas concurrentes, 
parala redacción de sus obras. El 21 pone la Policía 
en manos de la Comisión clasificadora, once piezas reco. 
gidns del buzón del Correo, en las cuales va inclusa una 
sátira torpe contra la idea del Certámen. 

Desde el 21 hasta el 25, tiene la Comisión para el 
exániou de his composiciones, en cuyo término “adjudi- 
cará el premio á la que ademas de tener un mérito real 
aventaje d las otras ; haciendo mención especial y hono- 
rífica do otra ú otras si lo merecen.*’ 

Aun no ha llegado el 25, y yn circula que cuatro son 
las obras señaladas, y las demas escluidas de toda men- 
cion. La ansiedad de los jóvenes concurrentes es exce- 
siva, la curiosidad pública se aumenta de mas en mus. 

Un cartel debe aparecer el 25, á las 9 do la mañana, 
avisando, por la manifestación del lema distintivo, cual 
composición ha merecido la medalla de honor, y cuales 
han obtenido solo mención distinguida: en él será^llamado 
el autor á dar su nombre. 

Son las 9 del día esperado, y npesar de que á esa hora 
son teatro nuestras aguas de una escena sangrienta que 
absorve la curiosidad de la población de Montevideo, no 
falta quienes se encaminen á buscar el caitel futídico, en 
las puertas del Teatro. 

El cartel está allí, y anuncia el resultado contenido en 
el Informe de la Comisión. 


XXX 


Hnsta la una del din, ni el poeta laureado, ni los cfís- 
tinguidos aparecen á dar sus nombres. A esa hora so 
abren las puertas del Teatro ; y en menos do 15 minutos, 
los palcos y lunetas so cubren do casi todo lo que Monte- 
video encierra de gentes distinguidas de los dos sexos. 

Una bunda de músicos se instala en el lugar de la or- 
questa. En el proscenio hay una mesa, y tras de ella siete 
sillas. — Los individuos de la Comisión aparecen, y ocu- 
pan cinco. — Su presidente, el Sr. Don Francisco A ran- 
cho, manda leer el informe de la Comisión, y el Señor 
Herrero, secretario, hace la lectura. La atención es 
suma por una lectura que va á revelar los fundamentos de 
una clasificación que no se esperaba. Al llegar á la 
aplicación de lus consideraciones generales que ocupan 
la primera mitad, se interrumpe el Informe para dar lugar 
á la lectura de la composición laureada. Se encarga de su 
desempeño el Sr. Juanieó. La figura interesante de esto 
jóven, su voz sonora y conmovida, su inteligencia perfec- 
ta del designio del poeta, su acción distinguidu y mesu- 
rado, dun á su lectura un realce maravilloso, y es ínter- 
rompida, en cada idea brillante, es decir & cada paso, por 
aplausos ruidosos y exaltados. 

Hecha la lectura do esta pieza, el Sr. Presidente, de- 
clara que no se conoce al autor, y le invita á comparecer, 
si so encuentra presente. Los ojos se dirijen hacia atrás. 
— Una figura jóven se pone de pió, y un aplauso general 
saluda al noble cantor do las'glorias Americanas. Atra- 
viesa la platea y sube al proscenio, entre aplausos; acre, 
dita la identidad de su persona, y proguntado por su nom- 
bre, contesta llamarse — Juan Marta Gutiérrez . El pre- 
sidente pone en sus manos la medalla do oro, con esta 
alocución. — ”Hé aquí el lauro consagrado por el patrio- 
tismo, al sublimo cuntor del gran dia de América. Os 
habéis hecho por vuestro noble ingenio, digno de él y del 
común aplauso.” — Esta alocución es contestada por el Sr. 
Outierrez en los siguientes términos, — “Señor, la mas 
alta poesía, no es tnn elocuente como este acto, para 
’ demostrar los progresos morales debidos al gran pen- 
samiento de Mayo. — Yo acepto, Señor, esto premio 


XXXI 


” con reconocimiento ; y donde quiera que me arroje la 
” ola de la revolución de mi patria, allí lo mostraré 
99 para probar que en la República Oriental del Lru. 
” guay, han echado raíces, la civilización y el amor á 
” la libertad.” 

El poeta victorioso toma asiento al Indo de la Comisión, 
entre los aplausos y la música que resuenan en su honor; 
v por muchos minutos es el objeto de todas las miradas. 

En seguida el Informe anuncia como siguiendo de cerca 
y rivalizando casi el mérito de la precedente, la que ha 
llevado el acccssit. La alta recomendación que el In- 
forme anticipado esta obra, hace esperar su lectura con 
impaciencia : se preparan np’nusos como los anteriores: 
se encarga de ella el Sr. Gellv. — El público tiene aquí 
el disguato de encontrarse de distinto parecer que la Co- 
misión : solo concede dos aplausos á la obra con tanto 
aprecio anunciado. Se llama al autor; y se presenta uii 
jóven que sube al proscenio con menos pompa que si 
predecesor. Justifica ser autor de la obra, y preguntado 
por su nombre dá el do Luis Domínguez , que es escucha- 
do con aplauso. El presidente pone en sus manos corno 
prueba de aprecio por su obra un volúmen de las poesías 
de Espronzeda, con esta alocución dicha con voz entera 
y sonora. — ”Hijo de Apolo ! supisteis alcanzar digna- 
inente la gloria de este din. Recibid la espresion modesta 
que os ofrecemos á nombro de los libres. ” A lo cual 
contestad Sr. Domínguez, poco mas ó menos, con las pa- 
labras siguientes — ”Yo no encontraría palabras pora 
” expresar la emoción que me causa el honor con que 
M mo habéis distinguido. • • .Pero no puedo menos que 
” aprovechar este momento, pora felicitar á la Repú- 

blica Oriental, por que ella ha sido la primera que ha 
” sabido celebrar el gran dia de la Patria, de un modo 
’* digno de la altura de sus héroes, y de la grandeza de 
” sus hazañas.” 

Música y aplausos suceden á esta alocución ; y el poe- 
ta premiado se sienta á la derecha de los SS. de la Comi- 
sión. 

Dos piezas se anuncian en seguida como dignas do 


XXXII 


recomendación especia), aunque incomparables en mérito, 
en el sentir del Informe, no so!o á lu del lauro, sino tam. 
bien á lu del accessit . De las dos, la primera es la cjuc 
lleva el epígrafe do By ron. El Informo presentn estu 
pieza como una prueba práctica de la importancia supre- 
ma de las condiciones mecánicas y materiales del ai te, y 
remite la contra prueba de su aserción á la lectura de !;i 
pieza misma. Se encarga de ella el Sr. Várela : el elo- 
cuente lector so olvida de que está enfermo, y reproduce 
lu obra distinguida con un poder de entonación y de 
ucento, cuul si se viese en la plenitud de su salud, Nue- 
vo conflicto aquí entre el sentir de la Comisión y el sentir 
del público. Lu esperiencia resulta desgraciada ; y las 
violaciones de arte mecánico, que hnbinn forzado á la 
obra fx flaquear unte el critevium del informe, no la estor. 
ban que ante el criterium del público, se tenga tan ergui- 
da y brillante como las precedentes. Las mus de las 
cstrofus arrancan aplausos; y laemocion pública llega hasta 
el estremo en la de la pintura de la lucha Americana. El 
Sr. presidente llama al autor: el autor tarda en aparecer. 
La curiosidad se mu'liplica en r.vz^n de la tardnnz.i. — 
Aparece, en fin, y subo ni pn.scenio en medio de las de- 
mostraciones do simpatía general. Acredita su identi- 
dad de uutor, y preguntado por su nombre, responde 
llamarse — Jóse Marmol, Nuevos aplausos saludan al 
joven poeta, y toma asiento entre los ecos do la música 
que festeja su victoria realmente popular. 

Aqui tiene lugar un incidente que es digno de men- 
ción. El Sr. Domínguez interpreta la demora del poe- 
ta desconocido, por la fu ta de un asiento en el proscenio; 
y, poco confiado en n justicia del accessit que tenia de 
la Comisión, con icspecto al que c¡ púb ico aeububa de 
dicernir á su sucesor, se levanta y dire estas palabras: — 
" Si falta un asiento aqui está e mío; si falta un premio 
aquí está este ” Esta ocurrencia provoca un opluuso y 
el Sr. Va reía abraza tiernamente al modesto poeta. 

Viene luego la segunda pieza distinguida, que el 
Informe coloca en cuaito rango, á pesar de que reúne 
todas las condiciones mecánicas que faltan á la ante- 


xxxm 


rior para colocarse en mejor escala. El Sr. secreta- 
rio, át quien so encomienda su lectura, consigue llevarla 
á cabo sin ser interrompido por los aplausos mas que 
una vez, y el Informe revindica (ante el público) con 
esta clasificación la seguridad de su criterio compro- 
metido por las dos precedentes. Se convoca á com- 
parecer al autor; y el que lo es de millares de versos 
graciosos y elegantes, desdeñando la propiedad de 
unos pocos redactados con ligereza, rehúsa bu presen- 
cia en el lugar de la victoria. 

B! Sr. Presidente declara cerrado el acto del Cer. 
t&mon, y las damas abandonan el Coliseo al son do la 
música, y los vencedores se retiran mezclados con 
ellas, recogiendo sus caricias que son también un 
lauro de oro y sus miradas de interés que son mas 
que un accessit. Y todo ese dia, en las calles, en el 
Teatro, en todas partes sorprenden demostraciones 
que ios señalan, diciendo:— Aquel es uno de los ven- 
cedores en el Certámen de Mayo. 


J. B. A. 







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POESIAS. 














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1 


A StAT®* 


Tuque dúm jyrocedis, Jo íriumphe ! 
Non semel dicemus , lo triumphe ! 
Civilas ojnnis , dabimusque Divis , 
f * Thura benignis. 

[Hok. l. IV. OD. II.] 


Triunfos y glórias en la lira mia, 

Deben hoi resonar. — Cese el jemido 
Que en torno al polvo del campeón caído 
Lanzára el alma en pavoroso dia. 

Vengan hoi á mi sien palmas verdosas; 
Porque el mustio crespón que anuncia el llanto, 
Yela la mente que levanta el canto 
Al nivel de victorias portentosas. 

Palma á mi sien ! mas palma entrelazada 
Con albas cintas, en azul teñidas, 

Que son colores á la vez queridos, 

Del cielo hermoso y de la pátria amada, 

1 


Palma d mi sien ; recojimiento á mi alma; 
Sublime majestad á la voz mia, 

Dad ¡ 6 mi Dios ! dispensador del dia, 

Como dais tempestades y dais calma. 

Todo es tuyo, Señor, en mi creencia : 
Prodijios de los hombres y conquistas, 
Creaciones de vates ó de artistas, 

Son obra tuya, no de humana ciencia. 

Jamos alzdra el pensamiento al cielo, 

A contemplar las luces de tu glória, 

Sin tenerte, Señor, en la memoria 
V sin mirar compadecido el suelo. 

* cuando pude comprender un dia 
Lo que hicieron los hombres del gran Mayo, 
\ a comprendí también que ardiente rayo 
De tu luz divinal les dirijía. 


Así, á los destellos 
Do rayos tan bellos, 
Marcharon seguros 
A quebrar los muros, 

Que al jónio y riqueza, 
Con torpe vileza, 

La mano ponía 
De la tiranía. 

Alzaron potentes 
La voz, y las jentcs 
Las voces oyeron : 

Son ellos, dijeron, 

Que traen en la frente 
La lumbre esplendente 

# De la libertad. — 

Marchemos, marchad ! 

Los tiernos infantes 
Que en llanto, anhelantes, 
Las madres dejaban ; 
Donceles que amaban 
A ánjeles del cielo, 

. No á sóres del suelo, 


3 


Deleites huían, 

Gozosos venían. 

Y en vano, la mano 
Del tiempo, al anciano 
Las sienes le hiela, 

En vano, que vuela 
Llevando en los ojos 
Fogosos enojos ; 

Pues siente con pena 
Que arrastra cadena. 


Así cual cerca en círculos instables 
El ancho Paraná sus frescas islas 
En belleza y verdor inimitables, 

Y en voluptuoso abrazo 
Parece que les presta su regazo; 

Así la muchedumbre 

Cerca á los hombres que inspirados vienen 
Del alto pensamiento, 

De alzar el monumento. 

De libertad que meditado tienen. 

Y aquella muchedumbre, 

Pasmada mira y relijiosa escucha, 

Como que espera ver brotar la lumbre 
En medio á las tinieblas en que Jucha. 

”No mas de hoi tiranía, 

No mas vasallos ; ni pendón rojizo 
Cruce las calles de la pátria mía, 

Con servil y demeute regocijo.” 

Así una voz piofética les dijo, 

Y el pueblo con silencio la escuchaba, 

Y á proseguir, atento, la alentaba ; 

Y la voz prosiguió : ”Sois escojidos 
Para llevar un mundo en las espaldas, 

Y derramarlo en Ia6 plateadas faldas 
Que dilatan los Andes engreídos: 

Y derramarlo en la desierta Pampa, 

Y en los pasmosos rios do la estampa 
Del rostro del Señor se vé riendo. — 


4 


^ de esc mundo, cual de fértil grano 
Que bajo el surco el labrador encierra, 

Irán otros naciendo, 

Cada uno libre, ilustre, soberano, 

Bendecidos del cielo y do la tierra. 

Grande es vuestra misión. No os amedrento 
El altivo poder de las Espnñas, 

Ni el odio de esos ricos infanzones 
Que llevan corazón en las entraña?, 

Yerto como el metal de sus blasones. 

Soplareis en la frente 
Del rei sobervio que temblando vimos, 

Y ese coloso de poder humano, 

Esc dueño mentido de la vida, 

Burla provocará con su caída; 

Y al que cual sierva grei obedecimos 
Pigmeo mediremos con la mano. 

Los pueblos crecen como el hombre crece, 

Y en la vida del pueblo son los siglos 

Lo que en el hombre el círculo de un dia : 
Para ellos la razón tardo amanece, 

'Tras largu noche de ignorancia fiia, 

En que creen en mentiras y vestiglos. 

Así nuestros pasados, 

• Vivieron ante el trono arrodillados, 

Creyendo ilusos que de Dios venia 
lisa vara de hierro con que hería 
Un hombro unjido en la apocada frente. 

Mas hoi, omnipotente 
Se alza la majestad de un pueblo entero: 

El vestirá las armas del guerrero, 

Y á la luz de la glória caminando, 

Y la luz de la gloria reflejando, 

Su brillo ofuscará los resplandores 

De la real diadema ; 

Hombres libres tendrá por servidores 
\ el astro de los Incas por emblema.’ * 

Así una voz profética les dijo ; 

\ el pueblo con silencio la escuchaba, 

Y á proseguir, atento, la alentaba ; 


4 » 


5 


Y la voz prosiguió: "Llevemos fijo 
Dentro del alma un santo pensamiento, 

Y un magnánimo intento. 

Somos desde hoi Pontífices y Reyes . — 
El foro que pisamos. 

Y que al nombrar la historia, 

Le pondrá el apellido de Victoria, 

Es en este momento la aleatoria 

Urna que encierra los benditos nómbres, 
De los que han de dar leyes 
A los presentes y futuros hombres. — 
Bajad la vista y contemplad la infancia, 
Que alegra el suelo cual la ñor caída 
Del árbol de esperanzas y de vida : 
Miradla y recordad nuestra ignorancia. 
Disipemos la noche de su alma, 

Ilustrando su mente, 

Y dándola las línfus de esa Cuente 
Que fecundiza del saber la palma. 

Infundid en su seno 
Santo amor de virtud y de justicia, 

Y odio implacable á la infernal malicia. 
Corroedor veneno 

Es el saber sin la virtud. El vicio * 

Suele el incienso mundanal propicio 
Encontrar bajo techos altaneros ; 

Como bajo azahar de naranjeros, 

Envueltos en sahumados vejetales, 

Descansan espantosos animales 

En los bosques de América la bella. — 

Mas la virtud hermosa 
En medio de la tierra tenebrosa , 

Brilla como en los cielos una estrella.” 

Asi una voz proíctica les dijo, 

Y el pueblo con silencio la escuchaba, 

Y a proseguir, atento, la alentaba ; 

Y la vuz prosiguió : ”Largo y prolijo 
Fue el largo dominar del despotismo : 

Código de egoísmo, 

Con ultrajantes leyes nos rejía, 


G 


Y en menos nos tenia 

Que á bestia dócil la altanera España.— 
Mas ru á venganza ni á ardorosa saña 
Os aliente mi voz. Es del cobarde 
Teñir en sangre la coyunda rota, 

Hacer que el fuego del rencor en que arde 
Cubra el campo infeliz de la denota, 

Y aguzar en sus grillos 

El fi!o vengador de mil cuchillos: 
i Piedad y compasión por el vencido ! 

Jenerosos y humanos, 

Respetemos el llanto del caido, 

Y á los hombres miremos como hermanos. — 
Asi cuando !a enseña despleguemos, 

Y al aire puro sus colores demos, 

Los pueblos mas lejanos 

De amor riendo y de placer henchidos, 
"Helos ahí, nos dirán, los cscojidos 

Y vendrán á nosotios atraídos 

Por esa luz quo la bondad derrama 
Inflamando los pechos con su llama. 

Vendrá del polo el hombre endurecido, 

Y el rudo habitador do las montañas; 

Y el invierno aterido 

Que les heló la sangre en las entrañas, 
Verán trocarse en dulce primavera 
Bajo ese cielo que el Señor nos diera. 

¡ Y qué ! ¿eréis quo él hiciera 
Ríos cual mares, y mineros de oro, 

Y llanos de verdura deliciosa, 

Y las brisas fragantes del desierto, 

Y ese risueño azul de nuestro dio, 

Y esas mujeres del amor tesoro ; 

Para solo saciar la codiciosa 

Sed de un imperio á las virtudes muerto, 
Pero vivo al placer y altanería 7 
No, que cuando la mano 
Se abrió del dios bondoso y soberano, 

Y puso entre las nubes de Occidente 
A su América pura é inocente, 


7 


Dijo : Bendito suelo, 

Tú del mundo caduco y enviciado, 

Serás la primavera y el consuelo, 

Cual es el hijo al padre ya cansado. 

# 

Cesó el discurso del varón prudente,, • 
Contempló con amor la muchedumbre, 

Y de sus ojos y apacible frente 
Brotaron rayos do divina lumbre. 

Y luego absorto en actitud sublime, 

Dio rienda al pensamiento soberano ; 

Vió en lo futuro al pueblo que redime 

Y complacióse en la obra de su mano. 

Sin duda entonce, en su potente seno 

Ondas de gozo férvidas bullían, 

Plácidas cual la risa de Dios bueno, 

Cuando los mundos y la luz nacían. 

Pero tal vez, cual el celaje espeso 
Que cruza el cielo y cntrislecc al dia, 

La duda vino á descargar su peso 

Y el placer de aquella alma turbaría. 

Que siempre sigue al alto pensamiento 

Relijioso pavor de incertidumbre, 

Y el corazón que abriga un grande intento 
Trepida cual de un astro la vislumbre. 

Mas no desmayo en su mirar mostrára, 
Que era tan fuerte como su obra el justo, 

Y el varón ni temiera ni temblára 
Llevando el pecho amurallado al susto. 

Así Colon un dia 

Tuvo la inspiración dé un pensamiento, 

Y con esa constancia y ardimiento, 

Que dá al pecho la fe del que confía, 

A los ignotos mares dió la prora ; 

Volvió la espalda al trono de la Aurora, 

Y su altanera frente 

L'' fijó en los misterios de Occidente. 


8 


La envejecida tradición le muestra 
En los pilares de Hercules escrita, 

Cifra fatal que la ambición limita, 

Y cierra allí las lindes de la tierra. 

Le muestra; pero en vano, 

Que él alza ya su prepotente mano, 

Y mas pujunto que el pujante Alcides, 

Se prepara á las lides 

Que va ¿ ofrccotlc el irritado Océano. .. . 
Faltó la estrella al polo, 

Y la barra imantada, misteriosa, 

Cual de pavor turbada y temblorosa 
Abre torcida y esti aviada via. 

El, magnánimo y solo, 

Mas que á la ciencia al corazón apela, 

Y á todos los conflictos desafia 
Volviendo al aire la atrevida vela. 

Ya los cansados linos 
Silban, y crujen los nadantes pinos, 

Y la onda hinchada pavorosa truena, 

Y la algazara del molin resuena, 

Y todo es confusión, .. .Pero una fíente 
Se levanta radiosa 6 inspirada, 

Y do calma y de fe toda bailada 
Descuella en medio á la alterada jentc, 

Y les vuelve la paz mostrando un mundo. 
Así esa inmensa curva de colores 

Que Dios troza en el ciclo, 

Vuelve la calma al suelo, 

Y mitiga el rigor de sus dolores, 

• # 

No en vano entre dos fajas de Victoria 
Colocaron al Sol nuestros mayores, 

Y miraron el rostro de la glória 
A la luz de sus fúljidos clarores. 

No en vano espiaban su primer destello 
Para encender el bronce de la almena, 
Para humildosos inclinarle el cuello 
Libre ya del pesar de la cadena, 


y 


Que c* el astro de vida y de esperanza, 
Y esperanzas y vida infuudió Mayo : 

Si las luces del Sol dan la bonanza, 

La libeitad alienta con su rayo. 

# 

Y el pensamiento de Mayo 
Fuó una sublime esperanza, 

De dicha que no se alcanza 
Sino en el volcar del tiempo: 

Poique los obra9 humanas 
Crecen entre las espinas. 

O truécanse luego en ruinas 
Que desbaratan los vientos. 

Así maldito del hombre, 

Que al oir bromar la toi menta, 

Que las pasiones fomenta 
Con soplos enardecidos ; 

Cruza las monos al pecho, 

Desmayando en la esperanza, 

De ver lucir la bonanza 
Y el porvenir prometido. 

¿ Qué son en la eterna vida 
De pueblos que ayer nacieron, 
Instantes que se perdieron 
Por estraviades cominos? 

¿Qué son los goti3 de sangre 
Que salpicaron el suelo: 

Qué son el llanto ó el duelo 
Que alguna vez padecimos / 

Qué son sino un pobre grano 
De la ancha playa de un rio, 

O una gota de rocío, 

Entremezclada en los mares : 

Qué son sino leves nubes 
Desatadas por el viento, 

Acrecentando un momento 
La sombra en las tempestades ? 

Así, bendito del hombre 
Que espera y marcha brieso, 

2 


10 


For el sendero espinoso 
Que recto va al porvenir ; 

Y fuerte de fé y constancia, 

Ni se queja ni maldice, 

Al oir la voz que le dice ; 

"Adelante, proseguid.” 

♦ 

Y habrá quien reniegue del gran pensamiento 
Sublime, esplendente, como el firmamento 
Que Dios sonriendo gozoso formó ? 

Y habrá quien mezquino, la mente apocada 
No Heve á la altura que está reservada 

Al pucb!o que en Mayo ; ”Soi libre!" clamó? 

No ve en io futuro cruzar por los mares 
Azules pendones, llevando á millares. 

Los frutos opimos de un mundo feliz ? 

No mira naciones hasta hoi altaneros, 

Kcndir debeladas sus rejias banderas, 

Y al hijo del Inca doblar la cerviz? 

No mira en palacios y en alta montaña, 

No mira en los llanos y en pobre cabaña, 

Cual linfa tranquila la vida correr ? 

No escucha los himnos que suben al cielo 
Cantados por libres que cuajan el sue’o, 

Asi que la Aurora comienza á nacer? 

¿No mira ondu'nnte la inmensa llanura 
Con miesrs doradas, con rica verdura 
Que en dulces afanrs la fente regó? 

¡ No siente ya mudos los ecos de guerra, 

Y en vez de cañones rodar por la sierra, 
Pacífico invento que el arte formó? 

¿ No mira la prole, robusta y hermosa 
Cual frutos fecundos en tomo la esposa, 
l*’n ciencia y viitudes y en años crecer? 

Y al padre que toma, gracioso, en el brazo, 

Al póstero ñuto que abriga el regazo, 

No advierto bañado de amor y placer? 

Pues vuelve en su mente la historia pasada 
Con sangre en el b¡once por siempre gravada. 


11 


Pensando en los padres de entonces y en el ; 
Y suelta en suspiros la diche. del seno 
Diciendo : yo gozo de dia sereno, 

Porque otros bebieron el cáliz de lucí. 

En pecho preclaro y en mente lucida 
La Fé resplandece cual llama encendida 
Mostrando los tiempos que están por venir ; 
Infunde calores fecundos al suelo, 

\ pinta su lampo la curva del cielo 
Con iris gayados de bello lucir. 


Nada faltó á tu glórin ¡ pütria mía 
Cuando armada en guerrero te mirabas 

Y la azulada enseña encaminabas 
Donde mas resplandece el reí del día. 

Entonces la diadema do tu frente 
Eran rotos pendones empolvados, 

Y bélicos trofeos conquistados 

Al cstranjero audaz en lucha ardiente. 

Entonces te aclamaban poderosa, 

Las salvas del canon en las almenas. 
Los himnos do tus hijos sin cadenas, 

Y la voz de tus vates harmoniosa. 


Si, de tus vates queridos 
Que cuerdas de oro pulsaron, 

Y .1 las jentes te mostraron 
Velada de resplandor: 

Y con las chispas del jémn, 

En la memoria del hombre, 
Dejaron tu santo nómbro 
Escrito como el de Dios. 

Si, fué la voz de tus vates, 
Para anunciar tu grandeza, 
Para anunciar tu belleza, 

Para anunciar tu esplendor ; 
Como es el eco del trueno. 
Como es del mar el bramido, 


Para anunciar el temido 
Enojo dol Hacedor. 

¡ Oh, sí ! la voz de tus vates 
Fuó un torrente de harmonia 
Que solo por tí corría, 

Tus plantas solas besó ; 

Y su linfa cristalina 
Que á nada humano tocaba, 

Solo á ti te reflejaba 
Con eutusiasmo y amor. 

Allí te miraste ¡ ó madre ! 

Cual madre alguna so viera ; 
Como el ostro de la esfera 
Que eternamente alumbró : 

Tus royos eran de glória ; 

Las nubes que te cercaban, 

Le aromas quo derramaban 
Hombres libres en tu honor. 

Ay ! y tus vates queridos 
Que tanto lustre te dieron, 

Casi todos perecieron 
Sin renegar su misión. 

Unos cayeron envueltos 
En el polvo del combate, 

Otros al terrible embate 
Del infortunio mayor. 

Murieron, pero dejaron 
La fuma que no perece : 

Asi la luz que anochece 
Torna á alumbrarnos mejor. 

Sus muertes fueron la nube 
Que roba un momento al día, 
Disípase, y la alegría 
Vuelve con gala mayor. 

Porque la muerte del hombre 
Que tuvo erguida la frente, 

Y comprendió con la mente 
La pasmosa creación ; 

No es el infecundo olvido, 

La terrible y fría nada, 


13 


Por siempre llama apagada 
Que yerto soplo cstinguió. 

No. — Su mueite es nueva vida, 

Perenne recuerdo, glória, 

Que se alienta en la memoria 
Del presente y porvenir : 

Queda para pasto al mundo 
La p>bro corteza usada, 

Y el alma, ardiente, exaltada, 

Remonta á eterno existir. 

* 

Descansen en el seno omnipotente....! 

Ya nuevos Bardos alzan su cantar, 

Perfumando de aromas el ambiente, 

Puras como el incienso del altar. 

Suenan hoi en las liras inspirados 
Himnos al mes de g’ória y libertad, 

Y los oyen los hombres admirados 
Pendientes de su gracia y majestad. 

Y yo también sobre la sien de Mayo, 

Quise una flor humilde deponer : 

La mano del dolor la arrancó al tallo, 

¡ Qué otra ofrenda el proscripto ha de ofrecer ! 


£ I. L ti V TI U G U A Y 

BIBLICA A NACIONAL 


A liCA'XS» 


{La libertad es la gloria de los pueblos .) 

La Mennais. 


I. 

Hace tres siglos ahora! 
El trono ibérico entorne 
Sobro ucero y sobre bronce 
Cimentado había un Rei, 
Cuya espada vencedora 
Humilló á los otros reves, 
Cuyo gestos fueron leyes, 

Y medio mundo su grei. 

A cuyo carro triunfante 

Guiaba siempre la victoria 

Y sobre él iba la glória 


15 


Coronando la ancha sien 
Del monarca, del gigante 
Que si el mar le detenia 
Yo iré mas lejos, decia ; — 

Te venceré á tí también ! 

Y al punto un génio profundo 
Inspirado por Dios mismo 
Se lanzó con heroísmo 
Al temible, ignoto mar, 

A sacar un nuevo mundo 
Que en sus senos se escondía, 

Y que su alta fantasía 
Solo pudo adivinar. 

Hace tres siglos ahora ! 

Y la A mélica inocente 
Tenia pura su frente 

De todo infame borron; — 

Y de sí misma señora, 

Ni soñó en futuras penas 
Al mirar en sus arenas 
Las banderas de Colon. 

Vieja Europa corrompida! 
Rebosaba en tí el veneno 

Y quisiste echarlo al seno 
De una tierra virginal, 

Y agoviarla enfurecida 
Con tu3 bárbaras legiones 

Que en la cruz de sus pendones 
Escondían el puñal. 

No bastaba á tu codicia 
De los Incas la corona ; 

El dosel de Moteuczoma 
No saciaba tu avidez. 

Con satánica avaricia 
Todo el mundo americano 
En el hueco de tu mano 
Pretendiste asir tal vez — ! 


1G 


# 

América ¡ay de tí ! tu dócil cuello 
Puso Dios en las manos del verdugo ; — 
Tocaron á degüello, 

Unciéronte á vil yugo; — 

Y, aquel sol quo esmaltó tu hermoso cielo, 
La muerte oscureció con negro velo. 

Y la sangre corrió formando lagos 
Desde el monte escarpado á la llanura; — 
El Inca apuró á tragos 
La copa de amargura ; 

Y de cráneos alzóse una montaña 
Monumento de oprobio para España. 

¡ Oro, oro ! clamaba el estrangero ; 

Y á quien oro á montones lo ofrécía 

Con implacable acero 
Su corazón paitia; 

Y á su vista» ¡qué horror ! hacia pedazos 
El hijo que lloraba entre sus brazos. 

Cumple España tu suerte. . . .ó tu delirio 
El crimen no es difícil ! sangre, fuego ! 

Tu das hot un martirio 
Que el tuyo será luego ; — 

Cuando América trozo sus cadenas 
También corroían lagos de tus venas ! 

II. 

No oís? rumor lejano 

So escucha allá hacia el Plata, 

Y por la sierra y llano 
Cual trueno se dilata 

Y va rodando al mar. 

I Acaso son la iras 

Del Dios de las tormentas ? 


17 


No, no : la esclava ilustre 
Cansada ya de afi entas, 

Sus hierros va á trozar.— 

; Sublime fué aquel dia ! 

Mirad ! un mundo entero 
Sacude su apatía, 

Empuña fuerte acero 
Con ansia varonil ; 

Y ardiendo en fuego santo 
El que era ayer esclavo, 
Donde combate, vence; 

Que el hombre libre, es bravo 
El siervo es un reptil. 

Tun arduo fué su empeño 

Como su fin grandioso— 

Al despertar del sueño 
El pueblo, perezoso 
Sentía el corazón; 

Pero su voz potente 
Castelli alzó : y la llama 
* Que de sus labios sale 
El gran Moreno infiama 
Con sólida razón. 

La juventud ardiente 

Que á glorias solo aspira, 

Se abalanzó de frente 
A contrastar la ira 
Del gótico León. 

Y si de abismos hondos 
Sembrada halló su senda 
También ganó laureles, 

Que la mas pura ofrenda 
Para la patria son. 

Tú San Martin trepaste 
La gigantesca cima, 

Y al español postraste 
En Chacabuco, en Lima, 

Y el inmortal Maipú. 

A ti laurel eterno ! 

A ti por siempre gloria ! 


3 


18 


Libertador te aclama 
La justiciera historia 
Lo Chile y el Perú. 

Belgrnno, tu alto nombre 

Escrito está en dos templos ! 

Tus hechos ¡ 6 grande hombre ! 

Serán beÜos ejemplos 
Que nunca han de morir. 

Sabrán que al pueblo esclavo 
La senda le mostraste 
Lo un bello porvenir. 

Balea reo ! y tú ceñiste 
Tu frente la primera; 

Quo en Cotagnita fuiste 
El que la azul /tandera 
Batió en pompa triunfal. 

Pero mirad! ....silencio! ...* 

Mas alto que los Andes 
Se eleva enero laureles 
El grande de los grandes, 

Bolívar inmortal ! 

¡ Y cuanta acción hermosa 
Quedó en injusto olvido ! 

Cuanta alma generosa 
Incógnita hú subido 
Al trono del Señor! 

Lloremos ! que la historia 
Con su buril severo 
No gravará sus nombres 
Para que el mundo entero 
De vivas en su honor. 

lll 

Tal fueron de Mayo los dias de gloria. 
Marchando la patria de lucha en victoria, 

A filo de espada sus grillos trozó; 
f drama imponente que empieza en el Plata- 
La America jóven el dia .desata 
Que allá én Ayacucho su Dios alumbró, 


19 


Entóneos del polvo la augusta matrona 
Levanta la frente que un genio corona 
Con nueve guirnaldas de palma y laurel; 

Y aquellas guirnaldas, hermosa diadema 
Del libre hemisferio, sin fú’gido emblema 
De nueve naciones brotadas en 61. 

Florido destino se estiende á su frente, 

Si en ellas germina la santa simiente 
Regada con sangre mns pura que el so!. 

Si saben 6us brazos arar esa tierra 
Que en duras fatigas, en bárbara guerra 
Libraron sus padres del yugo Español. 

De hoi mas, cuando miren surcando su rio 
Llegar á sus puertas ageno navio, 

Veránlo acercarse sin mudo pavor; 

Que ya de la España no son los galeones 
Que vienen ú darles infames prisiones, 

Y el fruto á llevarse de tanto sudor. 

El hombre de Europa traspasa los mares 
Huyendo del aire que infesta sus lares, 

Para almas altivos veneno mortal; 

Y en aras del puebla que supo á balazos 
Librarse de reyes, ofrece sus brazos, 

Sus aitns ideas, su pingüe caudal. 

Los reyes ! . . ., Los reyes !. . ..paladra maldita 
Que en mengua del hombre con sangre está escrita 
Sobre la honda tumba del tiempo que fue. 

Lo* tronos ! .... blasfemia! solo hai uno, eterno ! 
Los otros son furias que aborta el averno; 

De la ira del ciclo son signes tal vez. 

Ser libre! .... sin miedo decirse : — soi dueño 
Del lecho en que gozan mis hijos el sueño, 

Del lienzo que visten, de un misero pan.” 

Y horribles presagios no estar entre el pecho 
Gritando sin tregua : — Tus hijos sin lecho, 

Sin pan y sin lienzo mañana estarán ! 99 

Ser libre ! ser hombre ! grandioso programa 
De Mayo solemne; magnética llama 
Dó fueron sus hijos la espada á templar. 

¿ Murieron algunos ? Felices !. . . . Al menos, 


20 


IJn templo en el pecho tendrán de los bueno 4 * 
Que ingrato el olvido no irá & profanar. 

IV. 

Y de tan altos varones 
Sobre la modesta losa 
Busque el vate inspiraciones, 

Y oiga el mundo sus canciones 
Con atención religiosa. 

Y las vírgines en coro* 

Con girnaldas de ciprés, 

AWi viertan tierno lloro, 

Entonando en liras de oro 
Cantos épicos después. 

4 

Y vosotros retoño de aquellos 
Que trozaron las patrias cadenas, 
Recordad que teneis en las venas 
Una sangre de gran magestad. 

No olvidéis que al partir al combate 
Libertad ! vuestros padres clamaban; 

No olvidéis que en la cuha os cantaban: 
44 Libertad ! Libertad ! Libertad ! ”(1) 

(1) Ferio notable del himno Arjentino. 





W here Chimborazo , over a/r, earth, ¡nave # 
Guares /íw Tt/an tye and sccs no slave. 

Byron. 

(En la rejion donde el Chimborazo levantándose sobre 
el aire y la tierra , y /as o/as 9 abre sus ojos de 
Titán y no vé un esclavo.) 


Cada generación un día tiene 
Que la deja en los siglos señalada, 

Y con ella también un hombre viene 
Que le deja su frente coronada. 

Mis padres en un Mayo levantaron 
Eterno un monumento á sus anales, 

Y los labios de un hombre revelaron 
Sus hechos y sus lauros divinales. 


22 


Un sol por el oriente nos alumbra, 

Y es el sol de esc dia ... . El sol de Mayo. 
Si es preciso cantar su primer rayo 
Levántese Vurela de la tumba. 

Culiéntese de nuevo el cráneo altivo 
Dó su espíritu á Muyo lo encerraba, 

Donde inmenso cual es, allí cautivo 
Lo estudiaba, veía, y lo cantaba. 

Espíritu futidico suspira 
Sobro el sol do su Mayo sacrosanto, 

Sí alguno intenta preludiar su Lira 
Mire ese sol y púlsela con llanto. 

# 

Mire ese sol, que aparece 

Y al instante nos parece 
Ver que un lema resplandece 
Que nos dice divinal : 

“ Hable el alma y calle el labio 
Que el hablarme es un agravio 
Con acento de mortal, 

Soi el astro que previno 
Se mudase repentino 
Forma, espíritu y deslino 
De una inmensa humanidad; 

Y que siglos ante delta. 

Reflejasen cual estrella, 

De sublime claridad. 

Soi el ostro que á mi oído, 

Como al mortal el tronido, 

Lo impresionó el estallido 
De dos mundos que rompieron 
Tan inpregnadas cadenas, 

Que como en cuerpo las venas, 

Por tres siglos se creyeron. 


23 


Soi el astro que en mi llama 
Tuvo luz el grande drama, 

Cuyo fin y cuya trama, 

Fueron tronos que rodaron 
Con sus reyes por el suelo, 

Y sobre ellos hasta el cielo 
Pueblos y hombres remontaron. 

Y ante destos cien Naciones 
Inclinaron sus pendones, 

Con sus timbres y blasones, 
Repitiéndoles ¡ Loor ! 

Y con iras concentradas 
Se sintieron obligados 

A brindar por su valor. 

Que ha mirado, en fin del seno 
Que brotaba, siempre lleno, 

Agrias raices de veneno 
Do una vieja sin pudor, 
Desprenderse el joven puro 
Aquien dr.bn el yugo duro 
De besarla con amor. 

Y esa vieja fue la España 
Que en hs iras de su saña 
Con las hieles de su entraña 
Quiso un mundo alimentar; 

Para verlo envejecido 
Siendo jóven, y tendido 

Sin poderse levantar. 

Y ese jóven son los suelos 
Que los Incas tus abuelos 
Recibieron de los cielos 
Para alfi mbra de su pie; 

Y en que Dios selló imponente : ' 
u Nunca exótica simiente 

u Sobro ti consentiré. 


24 


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“Que no hai pueblo ni hai humano, 

4 * Do los que en eterno arcano 
“ Brota súbita mi mano, 

•' Quo no tengan un destino, 

“ Y una vida, y una crencio, 

“ Que les dan una existencia 
“ Diferente en su camino. ,, 

Y si ví con inclemencia 
Do la España la demencia 
Desoír la providencia 
De la Eterna magestad, 

También vita arrodillarse 
Cuando el Cáliz ví quebrarse 
De la infinita bondad. 

* 

Esto escribo en los cielos con mi lumbre 
Cuando á Mayo recuerdo en el Oriente : 

Si queréis coronar mi excelsa frente, 

Pedid al cielo que la vuestra alumbre. 

Mayo es la obra jigante de los cielos : 

Si la hicieron los hombres en los suelos, 
También yo doi las luces á la esfera 
Y no soi quien el pábulo encendiera. 

Mayo fue por que sér era preciso : 

Si humanas criaturas lo activaron, 

También á Jas encinas que Dios hizo 
Las manos de los hombres cultivaron. 

Los hombres y las glorias Arjentinas, 

Que desde el Plata al Chimborazo he visto, 
No son mas que las joyas brillantinas 
Del rozagante traje que revisto. 

Son para Mayo en las sus sienes bellas 
Lo que son en el cielo las estrellas .... 

Sus glorias entonad, y en Sacra pompa 
Que rueden, si, por la sonora trompa.” 


25 


Ií. 


Oh, si, que mi lira con cuerdas de bronce 
Se siente altanera si á Mayo nombró : 

Si nombra arrogante la gloria que entonce 
Con solo trc9 lustros mi patria heredó. 

Un grito fué solo de Mayo el portento; 

Un grito, y mi patria cual Etna que abrasa 
Se alzó de sus bases, y roto el simiento 
Lanzóse cual raudo torrente que arrasa. 

Y un otro Alejandro que estraño cometa 
Su brozo en las ruinas de Persia fijara, 

Y allí á las naciones que el alma respeta 
Con eco imponente su labio retara; 

Mi Patria en un día remonta guerrera 
La cresta del Andes, sobervio Gigante, 

Y en él reclinada con mano altanera 
Le arroja á la España su nítido guante. 

Mal plugo, España, á tu estrella 
Aceptar ol desafio; 

Mas valiera que en desvio 
Vuelta dieras tu cabeza; 

Pues estaba escrito en ella 
Que algún día Horarias, 

Y en el suelo rodarías 
Que sembraste do maleza. 

Pero terca y orgulloso 
Con tus godos y tus moros, 

Tu ambición y tus decoros 
Te hizo el guante recoger; 

Y al momento, tú colosa, 

Y mi Patria gigantea, 

Sable en mano á la pelea 
Se arrojaron con placer. 




4 


Y el anjel do la muerto en negro carro 
Su rápida carrera reteniendo, 

Estuvo con placor el duelo viendo 
Sobre el vasto hemisferio de Pizarro. 

Sobre Salta comenzaron, 

Y en los suelos Tucumanos, 

Los aceros en las manos 

A estridarso con furor, 

Y allí fuó donde empezaron 
Nuestros suelos á lavarse, 

j Pobre España ! al derramarse 
De tus venas el humor. 

Mas cual Tigra carnicera 
Quo la aguda flecha viere, 

Y al instanto que la hiero 
Mas indómita bramó; 

Con la herida que te abriera 
La guerrera patria mia, 

Con mas ira y mas porfía 
Frente á frente te dejó. 

Y luchando brozo á brozo, 

Ya Señora, ya vencida, 

Ya sin fuerzas y sin vida, 

Ya con fuerza colosal; 

Hasta el pie del Chimborazo 
Fuiste atónita rodando, 

Palmo á palmo guerreando 
Con tu indómita rival. 

Y el anjel de la muerte en negro carro 
Su rápida carrera reteniendo, 

Estuvo con placer el duelo viendo 
Sobro el vasto hemisferio de Pizarro* 

Y no bien de los campeones 
So oye horrísona la lucha, 


27 


# 


Cuando Chile que la escucha 
Rompe fiera sus prisiones?, 

Y hasta el campo, ó atahud 
De los lecnrs de Castilla, 

Corre fuerte y sin mancilla 

A romper su esclavitud ...... 

Y ln rompe en mil pedazos, 
Cuando al sable de su hermana 
Une altiva y soberana 

La pujanza de sus brazos; 

A ese sable duro y fuerte 
De la virgen patria mia, 

Que en tus ojos relucia 
Como emblema de la muerte. 

Y yá entonces todo un mundo 
Que tres siglos dominaste, 

Cual torrente lo miraste 
Despeñarse contra tí; 

Y aprestarse furibundo, 

A limpiarse sus borrones 

Con el León de tus pendones, 
Con la sangro de tu lid. 

Y fué en vano que valiente, 
Porque soislo por mi vida, 
Defendieras aguerrida 

La diadema de tu frente : 

Que los bravos lidiadores 
Que miraste en Chacabuco 
Te enseñaron que les cupo 
Domeñar á vencedores. 

Chacabuco de su cumbre 
Vió tal sangre de tus venas, 

Que aun sus grietas verá llenas 
Cada sol que las alumbre. 


28 


Como la onda cristalina 
Que dá Maipo en su corriente, 

Verá siempre transparente 
Tristes restos de tu ruina. 

De ese Maipo que en pedazos 
Arrojó tu cuerpo, al fin, 

Para caer entre los brazos 
De Ayacucho y de Junin. 

Brazos nobles que lidiaron 
Con tu resto de bravura, 

Y vencida la enterraron 
En eterna sepultura ! ! ! 

Y el anjel de la muerte en negro carro 
Su rápida carrera celerando, 

IJn inmenso cadáver fuó tragando 
Por el vasto hemisferio de Pizarro ! ! ! ! 

Asi España domeñaron 
Tus esfuerzos soberanos, 

Los que tus Reyes tiranos 
Por tres siglos engrillaron. 

Y asi tanto profanar, 

Tanto oprimir infelices, 

Con tus hondas cicatrices 
Lo tubisto que pagar. 

Tanto oprimir criaturas, 

Tonto su industria negarles, 

Tanto el alma sofocarles 
Y hasta sus lagrimas puras. 

Tanto llenar de mancilla 
Pueblos fuertes y lejano9, 

Porque exótica semilla 
No prendía entre sus manos. 


29 


Tanto, en fin, ambicionar 
El saciar do oro tu hambre, 

Con los rios de tu sangro 
Lo tuviste que pagar ••••• 

Y á ti, tanto lidiar, Patria del alma, 
Tanta sangre verter en la palestra, 

Te vale de los ciclos una palma 
Que guardarás eterna en la tu diestra. 

Y al mirar por alfombra de tu silla 
Las pieles de los Leones de Castilla, 

Un porvenir tan vasto el cielo os cede 
Que apeaos en los siglos caber puede, 

III. 

De Mayo la corona está tejida 
Trn solo con su9 hechos y sus hombres, 
Los fenómenos raros de la vida 
No tienen por diadema mas que nombres. 

Pero Mayo es el Pino desmedido 
Cuyo inmenso volumen nos asombra : 

Mas ni Pino los vientos han mecido 
Antes de guarecernos con su sombra. 

Mayo es volcan del Andes ardoroso 
Que ajita la jigante cordillera ; 

Nosotros en su cráter vaporoso 
Hasta su lava ardiente nos cubriera. 

Es de un siglo simiente delicada 
Cuyo fruto es mui tarde recojido : 
Nuestros ojos apenas que ha prendido 
La verán en la tierra preparada. 


30 


Nosotros pretender dol grando Mayo 
El resultado inmenso que prepara; 

Ks querer de la flor recien en tallo 
Aspirar el aroma que encerrara. 

Si rompimos de España las cadenas 
Y libres elevamos nuestra frente, 
Conservamos también en nuestras venas 
Los restos de la Ibérica simiente. 

Y la sórdida lucha en quo vivimos, 

Sin saber el por qué de los errores, 

No es mas que las tinieblas sacudimos 
Para ver de eso Mayo los albores. 

Nosotros nos mecemos borrascosos 
Sobre el fuerte Titán aun sin asiento : 

Quien quisiere gozar tiempos hermosos 
Transporte al porvenir su pensamiento. 

u Qué en él : sobre la sien del Chimborazo 
“Verá un anjcl midiendo con su brazo 
14 De los mares remotos la distancia, 

Y al nnjel que mira 
Pregunte, quo aspira ? 

“Y el anjel le dirá con arrogancia: 

Me traigo las Regiones de la Europa 
A domeñar su frente en esta roca . 


31 


CANTO 

ajl m ota m&rx®* 

MONTEVIDEO, AÑO DE 1841. 


” Solé novo , prccclará luce , Libertas nascitur Orbi 

Con nuevo Sol, con luz esplendorosa 
Al Orbe nace Libeitad hermosa, 


L LA SERVIDUMBRE Y LA REVOLUCION. 


En vil tutela, en servidumbre odiosa 
La Patria encadenada 
Por tres siglos se vió, cautiva hermosa, 
Gemir desconsolada; 

Mas su llanto y lamento 
En el mar se perdían, y en el viento. 


32 


Y el mundo que, Piznrro 
Unció sobervio de la Iberia al carro, 

Sin gloria ni decoro, 

Ante un Visir altivo 
Pagaba en sangre y oro 
Aun la ignominia de vivir cautivo ! 

Mus lució finalmente 
Do América la aurora refuljente : 

Con aimígero estruendo 
El 6uelo retcmb'ó . ... y el Arjentino, 
Libertad ! repitiendo, 

De honor y gloria se lanzó al camino; 

Hiriendo entonces con mortal desmayo 
Al Ibero León el sol de Mayo. 

Ved mortales el sol que al heroísmo 
Inflamó en aquel dia ! 

Lj la antorcha inmortal, el astro mismo 
Que en Gabaon lucia, 

Cuando, al éco tremendo 
Del campeón de Israel obedeciendo, 
Suspendió su carrera, 

Violando absorto sus eternos leyes; 

Para alumbrar la ruina carnicera 
Del ejército infiel de cinco reyes. 

Empero, al Arjentino 
Mas grandioso le ha visto el sol divino 
Lanzar el grito hermoso 

De muerte, ó Libertad ! y en .el instante 

Derribar victorioso 

La encumbrada diadema de un Gigante; 
Sin que fuese motivo al vencimiento 
La protección de celestial portento. 

Al sagrado clamor, que tempestuoso 
En las auras retumba; 

Deja alterado el Üruguar undoso 


33 


Su cristalina tumba; 

Y alzándose mas fuerte, 

Responde al eco Libertad, 6 muerte ! 

Absorto y sin aliento 
Tembló el Tirano en su dorado asiento; 
Conflagróse el Oriente, 

Y sus bravos campeones 
Gravaron refulgente 

El Sol de libertad en sus pendones. 

En fraternal destino 
Unido el Oriental al Arjentino, 

Con asombro del mundo 
Enalzando glorioso su estandarte, 
Lanzaron moribundo 
Al soberbio León de su baluarte, 
Logrando asi mirar la Patria mía 
Su ültimo parasismo, y su agonia. 
------ # 

LA LIBERTAD, 

Heroico el libre do quiera 
Siguió en triunfante carrera 
De su astro el cloro arrebol : 

Trepó los Andes con gloria, 

Y de victoria en victoria 
Llevó en su estandarte al Sol. 

Y erguiendo su cuello; 

Espléndido y bello 
Miró el porvenir : 

Ro6onaron mil himnos en coro, 

Y sus triunfos en páginas de oro 
• Como estrellas se vieron lucir. 

Hace su esplosion la guerra, 
Retiembla en torno la tierra, 

Sucumbe el bando servil; 

Y del abismo profundo 


31 


Libre, independiente, un mundo 
Se alza con faz juvenil* 

Adorna su frente 
Aureóla luciente 
De raro esplendor : 

Sus grandezas publica la fama 
Por el Orbo, que atónito esclama, 

A los libres do América honor ! 

Gomo estrella que luce en la altura, 

Cual cándida rosa que adorna el jardín, 

La América libre tan jóven, tan pura, 

Se ostenta adornada con gloria sin fin. 

^ Inaugura su Leí con respeto; 

El mundo de Iberia dividise en dos, 

Y surge la Patria al alto decreto 

No menos sublimo que el fíat de Dios. 

Abre el genio sus hondos arcanos, 

Sucede á las sombras la gran claridad, 

Cayó el feudalismo, y ven los humanos 
Regir sus destinos razón é igualdad. 

La bandera del Sol esplendente 
En mares remotos miróse lucir, 

Y vieron las playas del Plata y Oriente 
La industria y Jas artes con ansia afluir. 

A las auras la Patria se eleva 
De en medio á las sombras, cual nueva Sion, 
La gloria en sus alas benigna la lleva. 

Sus hijos la admiran con tierna efusión. 

Admirando su gloria y grandeza 
Por libre la Europa la aclama también; 

\ al gorro triunfante la regia altiveza 

De fueuo, 6 do grado le diO el parabién. 


35 




— 

La América á la alta cumbre 
Desde la vil servidumbre 
Se alza con marcha veloz : 

Y en magestuosa cadencia 
Libertad Independencia ! 

Conclama unísona voz : 

Mas ay! de repente 
Un Pueblo valiente 
De nombre inmortal. 

Embriagado de lauros, y honores , 

En la blanda molicie y las flores 
Enervóse can sueño letal. 

# 

LA ANARQUIA. 

Del caos que turbio brama, 

Lanzando sulfúrea llama 
Surgió fantasma crQel : 

Que al alma inspira pavura. 

De horrenda forma y figura 
Cual ministro de Luzbel. 

Hé aquí la Anarquía ! 

Rugiendo decía 
Con éco infernal, 

A las turbas que inflama, é irrita; 

Y en sus garras sangrientas agita 
Duros grillos, y agudo puñal. 

El monstruo horrible su letal veneno 
Difunde en tomo, y el horror creció; 

Y desgarrando su turgente seno. 

Otros cien monstruos d luz lanzó. 

De sj letargo los campeones fieles 
Se alzan confusos en fatal tropel, 

Y fascinados, y á la vez crueles. 

Reinó el desurden que se vió en Babel. 


3G 


La Patria invocan, y la Ley sagrada, 

Y Patria y Leyes la venganza holló ! 
Esgrimen ciegos fratricida espada, 

Matarse pueden . • • . y entenderse, nó ! 

Feral discordia que el averno enciende ! 
Nació de un crimen, le siguieron mil ; 

Y en sangro y sangro rocrear pretende 
Nefanda plebe 6U furor febril. 

lióla angustiosa, y en horror sumida, 
Misera esclava la que fuó deidad ! 

Hela mostrando su profunda herida 
Clamar ol cielo la infeliz Ciudad 1 
* 

EL PORVENIR. 

En medio á tanta amorgura, 

Del cáos la niebla impura 
Rasga un celeste esplendor : 

La fantasma se evapora, 

Y el Sol de Mayo en su aurora 
Cambia en consuelo el dolor. 

Huye la Anarquía, 

Su atroz tiranía . • • . 

O Dios de bondad ! 

Todo cedo al eléctrico rayo; 

Y los hijos del Inca y de Mayo 
Reconocen su antigua Deidad, 

AI astro esplendoroso 
Miras, ó pueblo inerme, 

Como Israel cautivo 
Al sacro Jehová sus ojos vuelve ! 

* V * 

No faltará en tu amparo 
Un Gedeón valiente, 

Que de Orób, y sus turbas 
Con espada invencible te liberte. 


3? 


Ni un Josias piadoso, 

Que exaltando tus leyes, 

De entre escombros y ruinas 
Tu cOdigo perdido desentierre; 

Alza el tremendo grito, 

Verás al monstruo aleve, 
Fantástico esqueleto 
Que al soplo de tus iras se disuelve. 

Tal es, 6 ciudad gloriosa, 
Pioíotioa y misteriosa 
De tu hado la eterna ley : 

No sucumbe esclavizada, 

La que vió á sus pies postrada 
La alta corona de un Rey! 

Tu dia esplendente 
Verás; y do Oriento 
La unión inmortal: 

Y mimada del astro divino, 

Grande, y bella to elevo el destino 
En los brazos del Pueblo Oriental. 


HIMNO 

A MAYO Y AL SOL. 


CORO. 

Cantemos , y el Orle 
Repita admirado , 

El himno sagrado 
De Mayo y del Sol . 

I a El Sol esplendento 


Celebre el Oriento 
Con noble ufanía 


Qpe ve en su bandera, 
Que reina en la esfera 
Con brillo inmortal.’ 


De America el dia, 
Y el astro triunfal ; 


Coro— Cantemos $a. 


38 


2 a 

El Numen do Mayo 
So eleva en su aurora, 

Y el libre le adora 
Absorlo en placer; 

O esplendido rayo ! 
Mirad su hermosura, 
Sublime en la altura, 
Grandioso al nacer ! 
Coro — Cantemos $a. 

3* 

O Mes de las glorias ! 
O placido dia ! 

Salud os envía 
Mi humilde laúd : 

Y á tí, de victorias 
O nuncio glorioso, 

A ti Sol hermoso, 

Honor, y salud ! 

Coro — Cantemos 

4. » 

Tu influjo á los bravos 
Prestaba enorgin, 

Que al alma infundía 
Virtud y valor : 

Y á viles esclavos 
Del despota fiero, 
Infausto, agorero 
Lució tu esplendor. 

Coro — Cantemos 

5. p 

Tú alumbras nefarias 
Las torres y altaenas, 

Dó forjan cadenas 
Orgullo y poder : 


Y vé9 solitarias, 

Y en misero olvido 
De tanto agueirido 
Las tumba9 yacer. 

Coro — Cantemos <$*a. 

0 .» 

Tu asomas naciente, 
Dorando las cumbres 
Con ricas vislumbres 
De vario color. 

Y al ver reluciente 
Tu ocliptica de oro. 

Te aclaman en coro 
El ave y la flor. 

Coro — Cantemos c$\ 2 . 

7 p 

Ya al cielo ilumina 
Tu nítido coche, 
Rasgando á la noche 
Su obscuro capuz : 

Ya alumbra divina 
Tu aurífera llama, 

Que en torno derrama 
‘Diluvios do luz: 

Coro— Cantemos ó¡a. 

8 * 

Atónito y ciego 
Desmaya el que mira 
Tu esplendira pira, 

Tu luz divinal: 

Por que eres de fuego 
Abismo insondable, 
Espejo inefablo 
Del Dice celestial. 

Coro^Cantcmos $n. 


39 


10 . 


Tú en miseras penas 
Miraste al Oriente 
De un cetro potente 
Cautivo caér: 


Ho¡ libre le miras, 
Dichoso le alumbras, 


Y al ciclo te encumbras 


Con pompa mayor; 


Sus plectros, y liras 


Y al ver sus cadenas 
Tu luz eclipsabas, 

Y en llanto cambiabas 
Lo que es rosicler. 


La patria ha templado, 


Y el himno sagrado 
Resucaa en tu honor. 


CORO. 

Cantemos , y el Orbe 
Repita, admirado , 

El hitiino sagrado 
De Mayo y del Sol. 


Francisco de Figueroa. 







PIEZAS DE QUE 

NO SE HA HECHO MENCION ESPECIAL. 


♦ 



















1 




t 






43 


I 

TÍ5TA aOOSI'JS 


EN EL 

CEMENTERIO VIEJO. 



V 


POEMA A MAYO. 


Hundió el Sol su corona en Occidente, 
Y en carro de zafir la blanca luna 
Del mísero aliviaba la fortuna, 

Vertiendo olvido en su afligida mente. 

De Mayo era una noche:— esplendorosa 
La vió en su patria el pobre desterrado, 
Mas hoi errante en penas abismado 
La mira triste, lóbrega, enojosa. 

6 


Y la bella Ciudad nítido espejo 
Era de luz y de gracioso encanto, 

Pero i i el los ojos embargaba el llanto, 

Junto á la cruz del Cementerio Viejo. 

Cuando la angustia le carcome el pecho 
Sin que temor ó religión le asombre, 

Siempre á las tumbas se encamina el hombre, 
Cual si allí se ocultase el que lo ha hecho. 

Apoyóse á una piedra el desterrado, 

Y clavando la vista en aquel suelo, 

Sintió en sus venas circular consuelo 

Y de espíritu heróico arrebatado: 

41 Sepulcros, esclamó, vuestro hondo seno 
De la raza es mansión que supo en Mayo, 

De los tiranos afrontar ol rayo, 

Con fuz altiva y corazón sereno. 

44 En esto campo, con furor lidiando, 

Mas de un héroe rindió su noble vida, 

Y del déspota aquí cayó abatida 
Bandera odiosa de poder inf&ndo. 

11 Mas de un héroe murió, desconocido!,,.. 
Alma formada para ecselsa gloria, 

Para asombrar al mundo con su historia, 

Que hoi es polvo del viento combatido. 

9 

44 Bajó con ellos al sepulcro frió 
La dulce unión, la plácida esperanzo: 

Y en la tierra quedó cruda venganza, 

La rabia de Cain al pecho mió. 

* 

44 Por qué mas antes yo no fui nacido ! 

Y ; oh mi madre ! tu parto bendijera : 

Yo en ese Moyo del honor viviera, 

Héroe talvez como ellos habría sido*. 


45 


“No mezclaré mi voz á los conciertos 
Que de Mayo saludan el gran dia 9 

Y siguiendo á mi atroz melancolía 
Lección de gloria pediré á estos muertos.” 

O sea que la voz del que gemía 
Con poder en la6 tumbas resonara, 

O que el triste en su mente se forjara 
De otro tiempo ardorosa fantasía; 

La luna entre celage9 se ocultaba 

Y turbando la noche silenciosa 
De guerreros caterva estrepitosa 
En el aire fantástica giraba. 

Y bélica sonando una harmonía 
De trompetas, clarines y atambores; 

De la lid se escuchaban los clamores, 

Y el canto do batalla que decía: 

” Suena el clarin, de América, campeones, 
La que es colonia quiere ser nación, 
Relinchan de la guerra los bridones ; 

Gloria al azul y blanco pabellón ! 

^ Entre Europa y América lindero 
” De mar profundo puso el Hacedor, 

” Salvólo el CJpnio de la España fiero 
M Y lu cruz en los Andes enclavó. 

” Y bajo el soplo de ambición cruenta 
” Cayó el Imperio idolatra del Sol, 

” Sobre él cristiana una nación se ostenta: 

” Ya terminó de España la misión. 

M Suena el clarin , de América campeones áfci. 

” El campo labra nuestro corvo arado, 

” Vencido el toro, á nuestra fuerza es buey* 
” X el Ingles en batallas avezado 



99 Su9 armas ha rendido á nuestros pies. 

99 Doctores, vates, próceros tenemos 
” Luz de la ciencia, del Estado honor, 

” Ciudades, puertos, minas poseemos 
” Y un varonil altivo corazón. 

Suena el clarín , de América campeones ¿pa. 

99 Un puoblo somo9 de otro pueblo esclavo, 
99 Entre los siervos abatida grey, 

99 Tal afrenta borremos ! el que es bravo 
” No consiente en su casa estraño Rey. 

99 Bellas como los angeles del Cielo 
19 De nuestra patria las mugeres son; 

99 Boro al mirar 4 un Español, al suelo 
” Bajan los ojo9 con servil temor. 

* Suena el clarín , de America campeones ¿pa. 

99 Grandes, obispos, jueces, generales 
99 A nuestras playas nos arroja el mar; 

99 Nobles son y Señores principales, 

” Nosotros un rebaño que les dan. 

99 Indio! porqué derramas triste lloro? 

99 — Me envían al horrendo socavón 
” A d.ó murió mi padre, 4 sacar oro, 

” que 4 España llevaré eJ galeón. “ 

Suena el clarín , de América campeones dfa. 

„ ha sido ’.P° r d emas, la historia 

Del Indio presa del hispano audaz; 

” Olvidemos tan hórrida memoria 
” Que 4 nuestros padres Dios ha de juzgar 
” verdugo y de víctima naqidos, 

De la paloma y gavilán voraz, 

” i Porque encerrarnos en obscuros nidos 
’ Si 4 los vientos podemos desafiar? 

Suena el clarín , de América campeones ¿fa. 


47 


” Mísero negro, al Africa robado, 
n Encara firme el matador fusil; 

99 De tu esposa en el vientre, condenado 
” Estaba tu hijo á servidumbre vil. 

99 Doble falange de tus amos viene, 

99 Hiérela osado, venga tu baldón; 

99 Sobre su esclavo un despota no tiene 
99 Sino de orgullo y Crimen la ilusión. 

39 Suena el clarín , de América campeones á^a. 

99 Vuestro» harapos, gauchos del Oriente, 
” Trocareis por la gala carmesí, 

99 Recamada de plata reluciente, 

99 Que ostentan esos Sátrapas allí, 

99 Sus ! á la carga con la lanza fija 
99 Nada detenga el rápido corcel, 

99 Entre el montón vuestro rencor elija 
99 La sangre odiosa que ella ha de verter. 

” Suena el clarin 9 de América campeones ¿fu. 

99 Esa servil mesnada que se avanza 
99 A. vuestro intento apoda de traición, 

99 Mostrad que quien combate lanza á lanza 
99 Es leal adversar io* no traidor. 

” No os apiadéis ! que caigan osos cuellos 
” Bajo del sable, al filo del puñal : 

99 Ved que cuelgan en trenzas sus cabellos, 
” Son asideros que la muerte os dá. * 

” Suena el clarin y de América campeones S$a. 

99 Cadalso en esos muros, ominoso, 

99 Para el vencido preparado está 
99 Y laurel ál que en ellos animoso 
” Logro el patrio estandarte tremolar. 

99 Ea! á la carga, rotas sus legiones 
>> De la UaQura en la tremenda l»u, 


48 


” En silva estrepitosa esos cánones 
” De anuncio d nuestra gloria han de servir. 

* f Suena el clarín, de America camptoncs cl • 

99 Y después, do esta guerra vencedores, 
n Alzaremos el templo do igualdad : 

99 Hnbrd pueblo, no plebe ni señores, 

99 Y oro el trono será do libertad. 

” Y tú; oh mi potria , entre los pueblos bella 
99 Do dicha y de virtud serás mansión, 

99 Cual en opaco cielo nueva estrella 
99 Do mistorioso y plácido esplendor. 

99 Suena el clarín , de América campeones dea.** 

# 

Cesó el canto y la visión, 

Y despertó el desterrado, 

Afligido el corazón, 

Y en llanto el rostro bañado 
Dijo en doliente espresion : 

” Lo que el labio prometió, 

Del fuerte brazo la espada 
En lid sangrienta cumplió; 

De esclavitud rescatada 
América se ostentó : 

” De Montevideo el muro 
Rindió la roja bandera, 

Despucs que en combate duro 
Vencida la gente fiera 
Del cerco cedió al apuro. 

” Y cadenas destrozando 
El Ande, monto sublime, 

Su cúspide os vió escalando; 

Y en el Rimac que oro esprime 
Los caballos abrevando. 

” Despojo de vuestro carro 
En Lima, ciudad de Reyes, 


r-vú el pendón de Pizarro, 

QuÍ al Indio Imperio d.ó leyes, 
De los altares al barro. 

Potosí, en minas famoso. 

El Cabo de Hornos temido, 

El Chimborazo nevoso; 

^'TuSro'esterzo’gmndioso. 

” Escribir puede la historia. 
Sin adulación ni engano, 

Con el buril de victoria, 

En cada aurora del ano 
Un hecho de vuestra gloria- 
"'El hasta fuerte blandiendo 
En la batalla terrible, 

El símbolo de igualdad 
Sobre tumba de tiranos. 

Iris fué de libertad 
A los míseros humanos. 

” D6 la colonia gwm> 

Diez Repúblicas se alzaron; 

Donde una choza existió 
Edades diez se formaron: 

[Jn mundo nuevo surgió- 
’• Es libre el negro mfel.ec, 

Fiene derechos el hombre, 
i. Tf.Hio va no maldice 
je blanco V cristiano el nombre, 

\'i hay quien la mente c - 
•' De tanta victoria el truto 
S’o tn América se encierra - 
l-_ en Europa como bruto 
SI hombre encorvado * *J er 
Vo rinde al hombre tributo- 


50 


” Iloi el ojio se apagó* 

Do América con España, 

Benéfica paz borró 
Recuerdos de negra saña : 

Pero ¡ ay ! otro se encendió. 

Impíos odios de hermanos 
La triste América afligen : 

Bañadas mirad sus manos 
Con sangro dé un mismo origen, 

A oprimido* y tiranos. 

Susurro cual de llanto sofocado 
Del Proscripto la voz interrumpió, 

Y la luna entro circulo encarnado 
Pálido el rostro en lo alto descubrió* 

Lento y pesado resbalaba el viento, 

Y anunciando cercana tempestad 
£1 mar en irritado movimiento 
Enturvi&ba el azul de su cristal. 

En las tumbas reinó silencio mudo, 
Que lo llegaba solo á interrumpir, 

Con su silbido fatigante y rudo 
La agorera luchuza de ala gris. 

Y con veste mongil de negras tocas 
De una muger la forma se abatió, 

Y de la playa en las vecinas rocas 
En lastimeros ayes prorumpió. 

* 

” Huyendo rigores de injusto tirano 
Que en fiero suplicio marido y hermano* 
£n su ansia de sangre feroz me robó, 

El suelo de Oriente, mendiga he pisado»- 

Y en él mis amores sin susto llorado, 

£in susto ceñido la sien dg crespón. 


51 


.» Recuerdos amargos mi pecho comprimen, 
Las penas en mi alma sus huellas imprimen, 

Y el aire yo anhelo del suelo natal. 

Mi madre en él vive, doliente y ancana, 

De mi hijo en él crece la y, da temprana, 

Los restos descansan del bien que per i, 

Y siempre en la mente su rio Argentino 
Sus sílfidos blancas de rostro divino, 

!u sueño y .el»" 1 !» P'«“ ,es me “ ' 

•'Mus ¡ay! que Je! Ubre )• ta " dc "‘ 

De torpes caudillos esté prisionera, 

Manchado su blanco, sangriento su azul. 

- uricíí oí- 

” Y triples despojos P'* audo j > j cyei> 

¿; e f S: en eTs^no ddTombre e gravé. 

No' e"ella ctuüvos'los miseros gimen 

Q ^^"^h me ’ Mhorte 

Ultrage alevoso la dulce casarte, 

Ni angustian sus noches deas 

del placido techo 

h °” b,e c “ 6i ‘ 

a -’De Mavo los viejos inválidos \eo, 

HorfítS P»«b!e =«u> 


52 


Correr á la plaza, gritar Libertad. 

Y cana9 de nieve, palabras de fuego, 

No oyendo de amigo9 y nietos el ruego 
Con férvido aliento la espada empuñar. 

Y sabios varones de ilustre renombre, 

De patria á los fuertes que exaltan el nombre 
Doctrina enseñarles de gloria inmortal. 

— ”En Mayo se dijo: por siempre nefario 
” América sea poder arbitrario : 

” Morir ó ser libres: esclavas jamas. 

— ” Con lanza abatimos al déspota hispano 
99 Y si entre vosotros se alzase un tirano, 

99 Que muera en suplicio de infame dogal 

99 ¿ Que importa la putria que al tigre ha nutrido ? 

99 Pensad al miradlo de sangre teñido, 

91 Al tigre matando la vida salvar. ” 

”En tanto que gima la tierra que adoro 
Cadena arrastrando, perdido el decoro 
¡ Oh suelo de libres ! mi patria serás. 

Y en medio á tus hijos, el astro de Mayo, 
Bañando mi frente con fuljido rayo 
Dulcísimo al pecho consuelo dará. ” 

* 

Quien la muger seria que asi el canto 
Elevaba en la noche tempestuosa, 

Que á interrumpir venia con su llanto, 

El placer de la fiesta estrepitosa ? 

Genio, muger, exhalación 6 sombra, 

Eápida huyó cual inconstante brisa, 

Por las arenas que la mar alfombra 
Con pedernales que el coral matiza, 

Y en los ojos vertió dulce beleño 
Del Proscripto infeliz, la amiga noche* 

Y en las sombras le trajo de su cocho 
De la esperanza y del amor el sueño* 


53 


Que una aurora soñó, pura y luciente 
Tras de la noche lóbrega se alzaba 
Y que en el campo y en la flor brillaba 
Itocio matinal. 

y en vez de turba bélica inclemente 
Que siembra por dó quier miseria y duelo, 
Próvida gente cultivaba el suelo, 

En dicha perennal. 

Ni suntuosos alcázares liabia : 

Mansión humilde, comoda espaciosa 
La familia albergaba venturosa 
Exenta do ambición. 

Y en el templo tan solo se veia 
Brillar el oro de labor costoso, 

Y era el clavel y la encend.da rosa 
Guirnalda del amor. 

Que la fortuna con igual balanza 
La copia de sus dones repartía, 

Ni se escuchaba estrepito de orgia 
Ni de mendigo voz. 

Odio profundo ni feral venganza. 

Con su ponzoña el corazón turva >a. 

La cadena de csclayo no arras raba 
El hombro do color. 

Y popular de Proceres consejo, 

Recia en paz la nave del Estad , 

Alólos que nuestras horas ha contado 
Temor tenia el juez. 

Esfuerzo el jóven y esperiencia el viejo. 
Candor el niño y la doncella amores 
Puros como el aliento de las flores. 
Ocultos cual su miel. 


54 


Y la casada, de pudor espejo, 

Era madre feliz, querida espesa : 

De dicha y do virtud región hermosa, 

Era aquel un Edén ! 

Cárcel habia pero no cadalso 
Ni grillos, ni carlancas, ni verdugo, 

Era suave de la ley el yugo 

Y al malo hacia mejor. 

A Dios el hombre no invocaba en falso, 

Ni la bestia á sus golpes espiraba, 

Que rios y peñascos allanaba 

La industria y el vapor. 

El dulce lazo de himeneo unia, 

A los mancebos en edad temprana, 

Que ni miseria ni opresión tirana 
Era estorbo á su amor. 

Y un mismo polvo sepulcral cubría 
Los hijos, la consorte, el padre anciano 
Que no reinaba déspota inhumano 

Y horrible proscripción. 

Era sagrado el noble pensamiento: 

Libre el genio sus alas remontaba, 

Y gratitud y lauro le esperaba 

En premio de su afan. 

Y de consuelo, al corazón sediento, 

La religión su balsamo aplicaba; 

Y el Empíreo del justo le mostraba, 

Y su puz inmortal. 

* 

Las que viera en su sueno el desterrado 
Sun para gl mundo sombras, ilusiones 
Que desparrama el sol. 


55 


Para el que el libro del sepulcro ha ojeado 
Santa9 serán, proféticas visiones 
De un porvenir mejor. 

Porque el árbol del bien bajó del Ciclo, 

Si germinar lo impiden en el suelo 
Los ábregos del mal; 

Cuando envió el Señor su primavera, 

Sus ramas hasta el éter levantando 
La tierra cubrirá. 

Y el sueño de hoy, la rápida quimera, 

Las densas nubes del error lanzando, 

Será luz de verdad. 

Y al contemplar su refulgente rayo, 
Esclamará la humanidad gozosa 

Con resonante voz. 

” Salud al astro del divino Mayo 
La planta ecselsa que miráis frondosa, 

En Mayo se sembró. ” 

José Rivera Indarle . 


NOTAS, 

1. p 

Una noche en el Cementerio Viejo. — En este Ce- 
menterio, hoy desierto, fueron enterrados muchos de los 
patriotas que murieron en el sitio que, 4 Montevideo ocu- 
pado por los Españoles puso el ejército de los indepen- 
dientes. El Cementerio Viejo fue mas de una vez tea- 
tro sangriento do esa guerra. Entonces su cruz, hoy 
abatida, estaba en pió, como una madre que con los 
brazos abiertos llama ásus lujos que ciegos de furor, 
luchan despiadados 4 su vista. 

2. p 

Suena el clarín , de América campeones . — En esta 
canción, en que he procurado bosquejar los verdaderos y 
justos motivos de la revolución Americana, he omitido» 


56 


los argumentos fundados en la injusticia y crueldad de 
la conquista. Aunque los recuerdos de los Indios deben 
interesar nuestra scnsibiladad, su causa no es la nuestra. 
—Somos ur.a tercera entidad entre ellos y los Españoles. 
—Si como algunos escritores lo pretendían, los patriotas 
Americanos eran vengadores do los Indios ¿ por que des. 
pues de vencido el poder colonial hemos imitado y aun 
cscedido á los Españoles en sus injusticias hácia las 
razas indígenas? El alzamiento de Tupac-Amaru fué 
la reacción del pueblo Indiano contra sus opresores; la 
revolución Americana de 1810 es un hecho enteramente 
diverso : en ella se trató únicamente de substraer un pue- 
blo do la tutelado su metrópoli; porque estando en dis- 
posición de satisfacer sus necesidades, era absurdo que 
se dejaso gobernar desde tres mil leguas de distancia, por 
hombres estrados á sus costumbi es y á su suelo, porque 
era inicuo que un país capaz de ser patria independiente 
de hombres libres, fuese colonia de monopolistas extran- 
geros. 

3. * 

San/as serán profeticas visiones.— En ese sueño 
no hay nada que no pueda realizarse en la tierra. Quien 
compare á Júpiter y á Jesús, la doctrina pagana y la 
evangélica, la República de los antiguos y la democra. 
cía de los modernos, las edades mas florecientes de Gre- 
cia y Roma con las mas aciagas de nuestros tiempos, 
reconocerá el progreso invariable del género humano.— 
El no retrogradará. Dios cerró las cataratas del Ciclo 
¿ hizo brillar en el firmamento el arco de su alianza. — 
No habrá otro diluvio, Las regiones ásperas del Norte 
no lanzarán tampoco sus hordas contra la civilización ; 
porque esta las ha invadido y las va rápidamente con- 
quistando, Estudiemos la humanidad en 6u conjunto y 
no en una determinada región. 


£& as ffil 


IVA ere is the glory left 
thce in trust ? (Byrok.) 


I. 

Genios del canto de la Patria mía !.••• 
Sombra del gran Vareia ! hasta mi frente, 
Descended y sublime de harmonía 
TVledad un rayo 6 un eco de esa trompa, 
Que con soberbia pompa, 

La gloria repetía, 

Del rico Plata al Chimborazo ardiente. 

II. 

En dónde están Señor esas naciones, 
De colosal grandeza, 


9 


58 


Quo el universo atónito asombraron 7 
Kn dónde la riqueza 

Y el esplendor están de esas regiones, 

Que pórticos y templos levantaron 

En su soberbia vana? 

Que se hicioron oh ! Dios ! esos imperios, 
Que en la cuna del mundo se encumbraron, 
(ligantes de poder, hoy cementerios, 

Que eterno hacer, en su delirio impío, 
Quisieron su pujanza y poderío? 

Que sois ante el Dios de los naciones, 
Soberbias obras de la raza humana ? 

-Nada! nada! fantásticos visiones, 

De orgullo, polvo y vanidad mañana. 

Colosos de la nada, que se alzaron, 

Con arrogancia impia, 

Para vivir un dia, 

Y al polvo do salieron se tornaron. 

Panteones do ciudades que la risa, 

El llanto ó la piedad de los humanos, 
Inspiran cuando irónica la brisa, 

Saca hediondez de sus sepulcros vanos, 

Abrid de treinta siglos la memoria, 

Y la piedra romped que los oculta; 

Qué veis en su mortaja sino escoria 
Burla atroz de la edad que los insulta? 
Mentira de la vida ! obras del hombre ! 

Polvo petrificado, 

Al fango derribado, 

Por la mano del tiempo que hasta el nombre, 
Ya borró de los siglos que os alzaron. 

Que hay de vuestros mármoles y bronces, 
Altaneras ciudades de Palmira, 

Do Tebas y Sidon ? 

Que sois sino panteón, 

De imperios por la muerte derrumbados? 
Miserias de hoy y vanidad de entonces!.... 


59 


III. 

Asi Señor yo miro, 

En el sepulcro hundida, 

A la opulenta Tiro, 

Y á Menfis la engreída. 
Misterios son de otro mundo, 
Que entre misterio profundo, 
Envuelto, el tiempo iracundo, 
Bajo la tumba escondió. 
Josafat de altas naciones, 

Cual condenadas creaciones. 
Desplomadas, hoy panteones, 
Son de un mundo que pasó. 
* 


Esqueletos sucios, yertos, 

Que ya el tiempo descarnó, 
Parodiándo están desiertos, 

La mano que los alzó. 

Asi el Asia derrumbada, 

Con amarga carcajada. 

Burla, insulta ya la nada 
De lo que hoy tiene esplendor; 
Que también ella algún día, 
Reina eterna se creia, 

Cuando sentada se via, 

En su trono, hoy vano horror. 


Reina sin cetro, de hinojos 
Postrada está sin laureles, 
Miserias, ruinas, abrojos 
Son matiz de sus doseles. 
Bronces, portioos triunfales. 
Fueron himnos imperiales, 

De sus victorias señales, 

Que entonara su altivez. 

Ay ! el tiempo ha carcomido 
Ya esc gigante caido 


60 


Viejo esqueleto podrido 
Que infesta con su hediondez, 

¥ 


Nada hay de esos imperios, 
Cuya fantasma aun domina. 
Escondida en los misterios 
Do los siglos y la ruina : 
Sino huesos de ciudades, 
Que en sus locas vanidades, 
Levantaren las edades, 

Que envolvió la oscuridad. 
Que altares, Dioses caídos, 
Palacios, teatros derruidos, 
Pueblos, reyes confundidos, 
Devoró la eternidad. 

¥ 


Del sepulcro en las regiones 
Consumidos por gusanos, 
Fueron Medos, Babilones 
Persas, Griegos y Romanos. 
Cual relámpagos pasaron, 

Por el mundo que agitaron: 
Como palacios rodaron, 

Que Ja Jiormiga levantó. 

Pero otros vienen tras ellos, 
Grandes, ricos y mas bellos, 
Del sér eterno destellos, 

Que el universo alumbró. 


* * i 

Como barrera eterna levantada, 
Por la mano de Dios, 

Asi el gigante occeano, 

Alzado entre las dos, 

a * a América ocultaba. 
Un hombre, levantado, 

Dijo ha de ser el velo que las cub 

i su mente profética inspirada, 


61 


Ya como Dios de lo alto contemplaba, 
Cual trofeo á sus planta* el tesoro, 

De un mundo, y bases de oro, 

Que encierra en su cimiento, 

Eterno el monumento, 

Haciendo de su gloria en las edades 


V. 

Ese hombre fuó Colon !,..*allá algún día» 
Un mundo tras el piélago profundo, 

Se oculta dijo*. ..Loca fantasía, 

Dijeron del que hablaba de otro mundo, 

Su genio á los reyes de la tierra, 

Como águila al polvo descendió, 

En vano dijo : mi cabeza encierra 
Fecunda luz que Dios me reveló. 

Los príncipes incrédulos volvieron 
La espalda, al que á sus plantas ofrecía 
Un mundo, y cual mugeres se rieron, 

Del que loco inspirado se creía. 

Mas, grande como el mundo que soñaba, 
Hombre Dios á las ondas se lanzó, 

Fatídica 6U mente revolaba, 

Al mundo que su genio adivinó. 


VI. 

, Colon llegó!... .La América indignada, 
.Maldijo la hora en que estrangero pie 
Vino, y del llano hasta la cumbre helada, 
Tronando ol éco de la guerra fue. 

Guerra !. . * .la gente apellidó, y mas guerra, 
Los huesos de sus padres repitieron. 

Guerra! ...las madres, cielos y la tierra 
Al español impávido dijeron. 

La guerra se inflamó ! Roja bandera, 
Alzaron de Castilla las legiones, 

Negro pendón, que la alba Cordillera, 
Salpicaron do sangre sus Lcnnes. 

Del loca y Motezuma los imperios» 

Como rocas al fondo descendieron. 


(i 2 


Que templos y palacios, cementerios, 
De esclavos y señores se volvieron. 
Sangrienta sobre escombros se elevó, 
Quemada en el incendio negra cruz, 
Satánico emblema que se alzó, 

Para apagar de América la luz. 
Sacrilega una mano en los altares 
La sangro de los Indios derramó. 
Ofreciendo hecatombes á millares, 

Al Dios que por los hombres espiró. 

VIL 

Ay ! todo fué en pavesa 

Y sangro convertido, 

Y fúnebre gemido 
La América lanzó, 

Que en lagrimas deshecha, 

Con misero laúd, 

Asi en lúgubre endecha, 

Cantó su esclavitud. 


f X A % 


n Coro de Indios. 

Qü?Aii 0S! j qUe 'os cielos y tierra iluminas, 
¿ue el mundo sacudes, cual hoja 4 tu voz 

IWhaT, y r reS ’ y 01 rRy ° d “s, 

Tu £ f Í' J0S ’ escucha Señor ! - • • • 
cíiJX '? pue(Jcs ' < l ue el mundo es un grano 

Mwfi ° e ! paC10 ’ < J“ e alu mbra tu so!, 
'Magnifico padre ! levanta tu mano, 

La ?.!ü paro a tua ‘"jos- amparo Señor ! 

Son ntlT e * 08 hombro» admiran, tinieblas 
~ on pálida sombra del sol o ue tu ves 

Tu\í?nT ? as - ros ’ el tiem P° ,as nieblas, 

Oh tú oup °? Cl nl° S de a * Pom bra 4 tus pies. 
Que V dernbas altívaa "aciones, 

Vencidos 8 ? . C ° n rayo del la 8 ¡en, 
«-nados, esclavos, de esclavas legiones) 


63 


Anima á tus hijos que pierden tu (5. 

Que rueden los montes sobre ese extrangero, 
Que le ahoguen los ríos, le trague el volcan, 
Terrible tu fuego, tremendo tu acero, 
Perezca, y no escuches su mísero afan. 

Que el tigre devore su carne maldita, 

Que arranque sus ojos el cuervo feroz, 

No miren tus obras, tu lumbre bendita, 

Que réprobos violan tus leyes Señor!.... 
Sin himno tus templos, el fuego, desiertos 


Palacios, altares consume voraz, 

Y allá entre sus ruinas, pontífices muertos 
Tus vírgenes santas, violadas están. 

La madre que mira cayendo en el fuego, 
Sus hijos, su techo, levanta la voz, 
y aclama aterrada con férvido ruego: 
Tremenda es tu ira, potente Señor!.... 
Al pie de tus aras, quemadas, en ruma, 
Rompióse ya el harpa que entona Loor . 
No duerma tu rayo, cual alta colina, 

\[ impío en el polvo, confunda Señor 
Levanta tus templos sin culto, asolados, 
Defiende tus pueblos del vil opresor, 
Derrite cual nieve, su trono execrad , 
Consúmalos tu ira tremenda, Señor ..... 


IX. 


Su Dios no los oyó, 

Cual roca do loa Ande, .r, anead,, 
La América rodó, 

De ■tsrrtrs. — 

Indómitos ataron, 
y 4 América dictaron, 

Sobro la mota * ^ 


G4 


El llano y el desierto, 

Y los montes abrieron sus panteones, 

Y airado un pueblo muerto, 
Maldijo sus legiones, 

Y el labaro triunfal de sus pendones. 

Como águila cayó, 

El opulento Méjico en la tumba, 

Su frente se rompió, 

Cuando sangrienta oyu, 
Tronando la hora funeral de Otumba, 


El Español impio, 

Clavó en los Andes su imperial bandera ; 
Su pingüe señorío, 

Creyó esa gente fiera, 

Eterno como la alta Cordillera. 

Imperios ante el brazo, 

Colosal de la España se inclinaron, 

Al olio Chimbo razo, 

La frente le pisaron, 

Y de su nombre el sello le estamparon. 

Tres siglos con afrento, 

Y tinieblas la América envolvieron ; 

Y como loba hambrienta, 

Que en sangre se alimenta, 

El cuerpo de su victima partieron. 

Pero tremenda la hora, 

Fué en que España besara nuestra planta, 

Y la hoja vencedora, 

Del Inca vengadora, 

De América sintiera en su garganta. 

España á tus legiones, 

Que terrible destino les espera !.... 

Tus huestes á montones, 

Caeran y & borbotones, 

Su sangre manchará la Cordillera. 


65 


A y misera la Esp a, .a . - - - 
De tus ¿s los cóndores a «ano, 

A devorar la entraña, 

VemM.. V «' 

Do ,¡ rei.i «» “ luml> “ C ‘ A ' 

y . Mysríp** 

Y Tu 8 diestra quebrantada, 

S(r ,. s £:^— - 
x-i-j-riüs 1 * 

potad». jo 

.“ÍJ ¡¿tonta»»»- 

Aplaudirán de ei 

«■* S'“. 

„ «ÍÍÍSS S*** 

Sn trono, dcspiu d0( 

Ese dia al Oriente» 

Descond ¿» 

jsr* 5- - - 

üel D¿ a dÍTo C . n e5rd^ ,# ¿ coro, 

^ La mauo bendecía, ^ 


6G 


La Libertad nacía 
Y en su manto enjugábase su lloro. 

Co&o de ancianos y pueblo. 

Cantemos al Señor de las naciones. 

Gloria ! Gloria ! al Oios de los altares, 

Al que manda truenos y aquilones, 

Y alumbra los noches mas oscuras, 

Al quo hizo los cielos y los mares. 

Y' el mundo en la nada ha suspendido 
Gloria demos ! fuego á sus altares ! 

Nuevo canto hoy suene en su Loor!*... 

Al que abate imperios y Señores, 

Y rompe la diadema de los Reyes, 

Al que al hombre libra de opresores, 

Alabad; oh pueblos! al Señor. 

Gloria al fuerte, al santo de Israel ! 

* 

A tu voz los Uranos se estremecen, 
Rodando su altar de iniquidad, 

Corpulentos ombúes que perecen, 

Como pluma que lleva el rendabal. 

De América, que llora en horfundad.. 
Arrastrando de esclava la cadena, 

Tu la rompes, ! Señor y Libertad, 

Del Andes hasta Méjico resuena. 

Nuestros hijos, en torpe esclavitud, 

No darán su sangre al Opresor, 

Ni de virgen tan pura como el sol, 
Manchará ya su mano la virtud. 

Sobro tronos do reyes so levanta 
De la tumba, Señor ! una nación. 

Todó un mundo, es el himno quo te canta, 
Gloria! Gloria! al santo do Sion!...* 
Libre gente, tu sol alumbrará, 

Como el aire que vuela por la pampa 
Y grande la América alzará 


67 




Su taje "" e lo f“ ‘"¡“«'.lúmbro. 



r ««nTivnnt. 


Ya «es Ubre ! levanta ferrere, 

De victorias ^* C J¡ 0 ¡J ¿wier», 

Tu lo hiciste besar «en, 

T u „*..«* » 

De su tamba feroz 

A S°™ s l Xsdesangre rodaron 
Cuando cn . 0 ' a f e , trono Español. 

Los despojos W a) 0c ccano 

Tu arrojaste su cu y Ande9 
Que rodando bajó d ^ gcaudca 

Oh ®iTtu. gSrias el Sol. . 

Alumbró de tus g j clarin , 

SrES**- 



68 


PE LA 

REPUBLICA ARGENTINA, 

BAJO LA FORMA DE UNA MUGER, 

EL VEINTE V CINCO DE MATO 

DE 1841, 


i Liberté ! pur flambleau de la gloire orageusc 
Non , je no te puis dire , adieu ! 

(Hugo.) 


I. 

¡ Mirad ! bajo un sauce y allá en Occidente,. 
Siguiendo del Plata la sorda corriente, 

Sentada se encuentra doliente muger : 

Cadena maciza su nítido cuello 
Rodea, mezclada de espeso cabello. 

Baldón que cien reces quisiera romper 1 

De oprobio manchada, de andrajos vestida 
El llanto es su risa, la afrenta es su vida, 

Que misera suerte el Cielo la d¡6 ! 


G9 


Es joven, fué altiva, y acaso muy bella 
Que negros dolores dejaron su huella 
Grabada en el rostro que el luto cubrió. 

En vano la aurora sus perlas vertiéra, 

Y el Sol tan deseado, en vano quisiera 
Las negras tinieblas como antes rasgar. 

Es noche para ella, para ella es tormento, 

Porque hay mil recuerdos de gloria y contento 
Do un tiempo dichoso, dó vióse elevar. 

Su voz dolorida, dió empero á los vientos 
E ingratos acordes sus mustios lamentos 
Compaña le hicieran, y el ruido del mar; 

Que viuda infelice, ni un Bardo siquiera 
Su duelo templara, .... que en tierra extrangera 
Proscriptos padecen sin gloria ni hogar!!.... 

” No hay pueblo en la orilla, mirando al Oriente 
” Por ver i Sol de Mayo, tu esplendida frente ! 

99 Mas dio un centinela la voz que te vió. 
fí Saludo yo escucho de roncos cañones 
11 De muerte y de glorias eternos pregones, 

99 Y escarnio de Mayo, bandera se alzó. 

„ No aplausos de Patria, no alegres sonidos ! 
99 Si, quejas amargas y horribles gemidos 
n De miles de tumbas se oyeron tronar! 

” Y cuando del agua los rizos prostreros 
” Sacáres, tus rayos ningunos guerreros 
n Cual antes miraran, erguidos marchar. 

” Ni altiva rodilla postrando marciales 
” A vos, como cuentan antiguos anales 
n Encuentras, 6 antorcha ! del Inca Señor. 

99 Ni calles, ni plazas hoy pueblan las bellas 
n De blanco vestidas las castas doncellas 
No adornos hoy llevan del patrio color* 


70 


99 No busquen tus luces á aquellos valientes 
99 Que en medio al combate mostraron sus freutes 
99 Del rojo animadas al cívico ardor. 

” Pasaron los dios de orgullo y placeres, 

” Los tiempos posaron de patrios laureles, 

99 ¿ DO fueru, Dios justo, mi antiguo esplendor! 

99 Huyó como un sueño ! y, Ay ! solo quedaron 
99 Recuerdos sombríos que al mundo enseñaron 
” Fragmentos do glorio, que polvo es también. 

99 Porque esc gron Pueblo del Mayo nombrado 
99 Con ellos rodára, que solo ha quedado 
” Idiota sin tino del mal ni del bien. 

99 El vó los puñales que en hórridas manos 
99 Hoy brillan matando sus tristes hermanos, 

99 Y el seno me hieren con torpe furor. 

99 Y tiembla ante el monstruo, y timido calla; 

” Lo empujo, lo insulta la infame canalla, 

99 Y 61 llora cual niño sin brío y valor. 

99 Oh! misero pueblo no tienes un hombre; 

99 Y á fuerza de escarnios ya pierdes el nombre 
99 Que un tiempo osombrado el mundo aplaudió. 

99 No todos hollaron los dogmas de Mayo 
” Y acaso pelearon de Marte cual rayo, 

99 Mas, ¿ que pueden ellos ?. . . . tu brazó faltó ! ! 

II. 

Silencio profundo reinó unos instantes, 

Y solo vibraban aun palpitantes 

Las cuerdas, que triste dejó de pulsar. 

Y el pálido rostro del llanto bañado 
Quedóse tranquilo, que Dios apiadado 
De amargas verdades la quiso alejar. (1) 

Jehóva tronara y á su éco divino, 

Templóse la saña del crudo destino, 

Y el tiempo su vuelo temblando paró ; 


71 


4 *' 


Que Dios le ordenara volber al posado 
Llevando consigo al ser desgraciado. • •• 

Consuelo no visto, que Dios concedió. 

# 

La regia endona tornárase en flores, 

La hiel de su llanto, en dulces licores, 

Y risa inefable sus labios abrió. 

Vióse transportada á regios salones, 

Dó negrns cortinas inmensas regiones [2] 

Acaso ocultaran, por orden de Dios. 

Entonces un Genio llegnrase á un velo 
/ Pasudo !, habia escrito, corríalo, y el suelo 
Tembló ni golpe fueite del himno inmortal. 

Y el pueblo de Mayo, sus sacros pendones 
Rodeados estaban de aquellas legiones, 

Que en medio á los Andes se vieron lidiar. 

Allí están los libres, allí están los bravos 
Que el yugo trozaron tres siglos esclavos, 

Y sangre costóles, gritar ¡ Libertad ! 

Cnslelli (3) !, Pereyra (4) ! Belgrano valientes 
De lauros ornadas las bélicas frentes; 

¿ Y cuantos no vieron la jóven beldad ! 

¿Son ellos? si, todos ninguno faltara; 

Heroicos patricios de fama preclara; 

Junin y Ayacucho triunfar ios miró. 

Sus nombres sagrados 1 ú 9 guarda la historia, 

Y no cual la dicha su cara memoria, 

El soplo del tiempo falaz disipó. 

Un trono hay en medio, en él una bella. 

República, un dia mimada doncella, 

Que todos rodearon con sincero amor. 

La música cesa, y en grande alborozo 
Cortejo le forma alegre y ruidoso, 

Aplausos y vivas batiendo en su loor* 


72 


Cual siente su pecho de orgullo inundado, 
Decir: Buenos-aires, den veces salud! 

Y todos los pueblos ardientes lo aclaman 
Primero de libres, y ansiosos le llaman, 

Aureola luciente, corona del Sud ! 

Está en su apogeo de gloria y grandeza, 

Y altiva quisiera la vaga incerteza 
Del negro futuro al punto rasgar; (5) 

Saludos son ara de grandes naciones 
Que tiene á su lado muy dignos varones 

Y al pueblo patriotas sabran gobernar. 

III. 

Mas ¡ ay ! desplomóse el cuadro encantado 

Y acerbo á correrse volbióse el pasado, 

Que alivio fue débil á tanto dolor. 

Los ojo9 abriera y en torno mirara 
Estraños semblantes tan solo encontrara 
Quo inerme la befan con furia y horror !...... 

Balcarce, Chiclana, Moreno, Belgrano, 

Ninguno responde ! ¿ Y no hay una mano 
Que esgrima la espada ? Ah ! que el hado cruel 
Volviólos ul polvo de nada y de hielo. 

Mas, sufre infelice y espera consuelo ; (6) 

No todos los pueblos sugeta el cordel. 

El trono dó se alza nefando asesino, 

Con negros colores ha escrito el destino 
Que al hórrido abismo tendrá que rodar. 

La mano que mata, armando la plebe 
La muerte le aguarda de aquel que e9 alev© 

Y un dia á el se torna del pueblo el puñal. (7) 


73 


NOTAS. 

( 1 ) Novel aun en la carrera literaria , no tengo ni 
los estudios necesarios al poóta, por lo tanto, ignoro si 
me será permitida esta figura de que me valgo , ere - 
yéndóla mas fuerte para hacer resaltar ¿as glorias de 
entonces y las penurias de ahora . 

( 2 ) Esas negras cortinas corresponden á las tres 
épocas de la vida , pasado , presente , y futuro. 

( 3 ) He creído que el Sr. Castélli , ese noble pa- 
tricio de 810 . mereció el titulo de valiente, y no 
dudé en colocarlo al lado de los dos soldados de la 
Independencia. Acaso fué tan bravo como ellos , cuando 
elevó su voz en defensa de los santos fueros de la 
Libertad # y cuando con su brazo de ciudadano, se 
arrancó del cuello la cadena de tres siglos , y la 
arrojó convertida en polvo á la cara de sus tiranos. 

( 4 ) Per eirá ! sé que no es el nombre de un cau- 
dillo esclarecido , pero muerto en Vilcapugio al pié 
del canon, á los veinte y un años de edad , creo que 
su corta existencia sacrificada en su aurora , merecía 
un recuerdo , un laurel para su tumba silenciosa y 
múslia, donde solo ha resonado algún acorde pasageru 
de ¡as liras de los Bardos de entonces. 

( 5 ) Quería conocer el porvenir ? hélo allí, el porvenir 
de 810 / 

( 6 ) La esperanza no puede apagarse jamás en et 
corazón de los libres. 

( 7 ) Séauie permitido vaticinar: las eternas leyes dtl 
equilibrio social me dan el derecho de hacerlo . "Roses 
ha violado todas las leyes divinas y humanas , su silla 
gubernativa está suspendida sobre un abismo. Cuando 
no quede otra arma con que herirlo, queda él puñal 
de esa plebe furibunda que él ha armado para eb 
robo y el asesinato •** 



&& m S2B5 SUATO* 


CANTO LIRICO. 


La Libertad a nuestro patrio suelo 
Descendió en carro de oro: 

Rompió el horrible yugo> calmó el lloro 
Y alegre se vió el Cielo !!! 

D % Bartolomé Hidalgo. 


¡ Veinticinco do Mayo ! fausto dial 
I Dia de Libertad y de ventura 
En que el Americano abrir debía 
Su seno á los derechos de natura! 

Con el cincel divino 

De Dios escrito estaba y del destino 

En el libro inmortal tu grande influjo* ••• 

Escrito estaba. • • .y que al Monarca Ilisperio. 

Cuya ambición frenética produjo 

La ominosa opresión de un hemisferio 

Fuerte lección la América lo diera 

Del poder indomable 

De sus heréicos hijos; y lo hiciera 


75 


Entre angustia cernía 

Al^ pucblo'^A me r |^ a ”|^ 0 8, j a d^ del Occeano 
Que 1 ; Desde e V. 01 ! llhres v bravo# 

wífSís ¡-cís*-' 

” fl" ' ““¿jyJÍSp “ 

v&s&jlszjs 

V rf'váotón» ^ , j“5 e , ‘ÍXmb» e. "»>*• 

VSXS 

Oue los otros mortales opr ¡tnian 

” es " < “ to "’' 

¿bertad^iceeWuel ^ c , «do. 

Libertad’ L’ be ' tacl mér icu so alzaron 
Y los libres de A prisiones 

r.s^é;s tor " 

Sus°cUenas tm»da^<>num«5r^ 

Del voto q« e a “ le fa ^ d el viejo Mundo 

De mitrar 4 j iracundo. 

Despedazado el «»P en i a tumba 

> O moriremos l ‘ Tucuman o 

Gritó el heroico P uc °' de Chumba 
En el Terú, en Caracas j 


7G 


■ 


Do la feroce Tarma 

Cundió la voz, y la tremenda alarma 

Que en Buenosaires toca el Arjentino 

Precursora de espléndida victoria 

Fijó la libertad, fijó el destino 

De la América toda y su alta gloria. 

El Sol sobre las armas reflejaba 
Su refulgente rayo 

De todos nuestros héroes; y alumbraba 
Con bella faz los hijos del gran Mayo 
Que ya libres lanzaban por la tierra 
Los écob victoriosos de la guerra. 

Tristo Perú los viles te humillaron 
Que tu sangre y riquezas exijían 
Y tus hijos para ellos arrancaron 
El or.o que tus sierras escondían ! 
i Cuanta esposa violada ! 

Cuanta sangre inocente derramada, 
í Horrible atrocidad / Como si fuesen 
Las vírgenes ovejas, se arrastraban» 

O si los hombres el furor tuviesen 
De floras sin piedad so degollaban : 

La triste humanidad nunca ha sufrido 
Mas espantosos yugos 
Ni tan acerbamente ha padecido 
Bajo la saña cruel de los verdugos 
Que con bárbara risa contemplaban 
Las victimas sin fin que mutilaban. 

Visteis á Popayan ¡Ay! sus deseos 
( Patrimonio esclusivo del cobarde ) 
Saciaron los soldados Europeos 
Allí, y se arrepintieron aunque tarde ! 

Los hijos de aquel suelo 

Sus justas quejas elevando al Cielo 

Presto lavaron la terrible afrenta; 

Avidos y furiosos consumaron 
La venganza mas dulce y mas sangrienta; 
Y bus gritos impávidos tronaron 
Allá en la cumbre azul del Chimbor&zo. 


77 



M orbe así dici ^ d ° : estr0 fuerte brazo 

» Así escarmient oprimiendo, 

m A los que nos estaban ? janza .. . 

>» Así > a g' ot,a . ^pu ta sustentaban 

£1 Paraná y e . áv -,d 0 Europeo 

wsíSttSr.- 

cS»S ■?*£, en MJn.¿ m “ nd,>? 

•pi noder de su j medidft 
f .Llle. » Colmaron la . flota 
Imbéciles . ubres; nues , 

Ilel furor de > 03 11 . sU salida 

Y que hasta el J 8U ngra ol «" ¡ Ues 

ooUó al vcr 1 |,„ muertos; y 188 /* 

Mar, que en mínimos 

Mostraba o ont afias 80 “ e i cielo 

stTdrj&li*- 

Siempre veno cn e l U»° 


78 


Ora otro pueblo con valor se apresta 
A recobrar su libertad perdida. 

* vuelan denodados 
A la lid sus intrépidos Soldados; 

I mafchar y vencer viles legiones 
ts un momento en sus heroicas manos 

í Eso»^ 0 ^ 10 " 10 nbatir cien Pabellones 
(Espacio inmensu rabio 

{?*? de , un Libeitodor 4 un degradado 
t clavo de un Monarca detestable 

Y se e !¡A COm ° 8U Señor vil y menguado) 

Y |„ i Ó , Consumado el escarmiento 

bn ' ,<Jera a * ul Atando al viento. 

Sus Sn 88 MaJ ° r °' n P ieron 

L’unnfno . • y S'«llos inclementes ? 

Cuantas naciones 4 tu luz debieron 

P ni,cer y existir independientes • 

*; ra " Vutblo Arjentmo ’ 

Méjico v lZto f irmn0 1 Granadin “ 

Vtne^Jl , ' L,ma y Ciérnala 

Del ÍJrtr r as ve » as apacibles 

Poí qUe 01 J>lala circunvala 

Fn ai.s, i y S ° n P ueb,os ¡«vencibles. 

S amenos y floridos 

n tratos dé el sagrado 

Arbol do Libertad, que recocidos 

D^Srr^ 

SS5S^F¡s£r — 

que se adorna el bello firmamento. 


Tu gloria el largo espacio andar se mira 

Del tiempo inacabable. 

Ante el orbe que extático te admira 
Se ostenta tu poder incontrastable, 

Y por tí los tiranos confundidos 

Se miran en oprobio sumergidos. ( 

¡ Oh triunfos inmortales y e°*P , «‘° g ¿ 

Mas que el tiempo es la gloria ! Hasta la guerr 

Muestra caduca faz ante ,0 ® "!? 

Del Inca, con asombro de la tierra. 

Ellos desde su infancia 
Ofrecieron al mundo la abunda " c 
El valor, la virtud, y el he £' SÍ ™ . 

Que ha inspirado por todas las regiones 

Al hombre el acendrado P Qtr ‘ ot ^ oncg . 

De otros hombres, Ciudades 7 
Así el seno do América se inflama, 

Y al cielo que la cubre 

Alza su voz que repitió la fama 

Y cual visión profetice descubro 

EI 3U~ q™ .1 Mf 

Y allí le mucslra el qee jotaom. »' orto 

De los Reyes de Europa * ¿ P cpu|tarsc 

Contra e! bud sm q dnb|e abismo... - 

Como otra vez, día 

No.... llegará primero el negr 
Que á nada reducida 

s tt&sgsíri~ 

¿No hay quien & los aurucrv 


w 


y#. 






Título 


80 


Del Sol de Mayo, no inque la rodilla ! 

Si es libre al columbarse sus fulgores 
Ante la faz de Dios,* presto se humilla, 

Y si esclavo se aterra 

Y su lívido rostro dá en la tierra. 

¡ Portento singular / / Ah / quien el canto 
De aquel tubiera que en mejor morada 
Está; y dejó á la patria envuelta en llanto 
Por su ausencia fatal é inopinada ! 

Si á otro mortal la concediera el hado 
Esa enlutada Lira 

Cantara hoy como el Cisne desgraciado 
Que aun del sepulcro patriotismo inspira 
Las barreras del tiempo (Qué elocuente ) 
Rompió al cabo prof ética la mente . (*) 

(*) Primeros versos del malogrado é ilustre poéta 
Don Juan C. Várela, en su canto Lírico á la Ba- 
talla de Ituzaingó . 


ÍU'A solicitud del editor, los SS. 
Figueroa y Rivera lndarte han acorda- 
do el permiso de poner sus nombres al pié 
de sus obras. Los autores de la segunda y 
cuarta composiciones escluidas, han rehusa- 
do espresamente la publicidad de los suyos ; 
y el de la tercera, es completamente deseo-